Mostrando entradas con la etiqueta brasil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta brasil. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de febrero de 2021

SOBRE LA DISCIPLINA INTELECTUAL

febrero 28, 2021

"La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo."


Por: Paulo Freire
Paulo Freire


Ya me he referido a la necesidad de la disciplina intelectual que los educandos deben construir en sí mismos con la colaboración de la educadora. Sin esta disciplina no se crean el trabajo intelectual, la lectura seria de los textos, la escritura cuidada, la observación y el análisis de los hechos ni el establecimiento de las relaciones entre ellos. Y que a todo esto no le falte el gusto por la aventura, por la osadía, pero que igualmente no le falte la noción de límites, para que la aventura y la osadía de crear no se conviertan en irresponsabilidad licenciosa. Es preciso ahuyentar la idea de que existen disciplinas diferentes y separadas: una intelectual y otra del cuerpo, que tiene que ver con horarios y entrenamientos, otra disciplina ético-religiosa, etc. Lo que puede suceder es que determinados objetivos exijan caminos disciplinarios diferentes. Sin embargo, lo principal es que si la disciplina exigida es saludable, lo es también la comprensión de esa disciplina; si es democrática la forma de crearla y de vivirla, si son saludables los sujetos forjadores de la disciplina indispensable, ella siempre implica la experiencia de los límites, el juego contradictorio entre la libertad y la autoridad, y jamás puede prescindir de una sólida base ética. En este sentido, nunca pude comprender que en nombre de ética alguna la autoridad pueda imponer una disciplina absurda simplemente para ejercitar en la libertad, acomodándose a su capacidad de ser leal, la experiencia de una obediencia castradora. 


No hay disciplina en el inmovilismo, en la autoridad indiferente, distante, que entrega sus propios destinos a la libertad, en la autoridad que renuncia en nombre del respeto a esa libertad. Pero esta última tampoco existe en el inmovilismo, en el que la autoridad le impone su voluntad, sus preferencias, como las mejores para ella misma. Inmovilismo al que se somete la libertad, intimidada, o movimiento de la pura sublevación. Al contrario, sólo hay disciplina en el movimiento contradictorio entre la coercibilidad necesaria de la autoridad y la búsqueda despierta de la libertad para asumirse como tal. Es por esto que la autoridad que se hipertrofia en el autoritarismo o se atrofia en libertinaje, perdiendo el sentido del movimiento, se pierde a sí misma y amenaza la libertad. En la hipertrofia de la autoridad, su movimiento se fortalece a tal punto que inmoviliza o distorsiona totalmente el movimiento de la libertad. La libertad inmovilizada por una autoridad arbitraria o chantajista es aquella que, sin haberse asumido como lo que es, se pierde en la falsedad de movimientos no auténticos. 


Para que haya disciplina es preciso que la libertad no sólo tenga el derecho de decir «no», sino que lo ejerza frente a lo que se le propone como la verdad y lo cierto. La libertad precisa aprender a afirmar negando, no por el puro negar sino como criterio de certeza. Es en este movimiento de ida y vuelta como acaba por internalizar la autoridad y se transforma en una libertad con autoridad, única manera de respetarla en cuanto autoridad. 


Es de indiscutible importancia la responsabilidad que tenemos, en cuanto seres sociales e históricos portadores de una subjetividad que desempeña un papel importante en la historia, en el proceso de ese movimiento contradictorio entre la autoridad y la libertad. Responsabilidad política, social, pedagógica, ética, estética, científica. Pero al reconocer la responsabilidad política superemos también la politiquería, al subrayar la responsabilidad social digamos «no» a los intereses puramente individualistas, al reconocer los deberes pedagógicos dejemos de lado las ilusiones pedagogistas, al demandar la práctica ética huyamos de la fealdad del puritanismo y entreguémonos a la invención de la belleza de la pureza. Finalmente, al aceptar la responsabilidad científica, rechazemos la distorsión cientificista. 


Tal vez algún lector o lectora más «existencialmente cansados» e «históricamente anestesiados»  digan que estoy soñando demasiado. Soñando, sí, puesto que como ser histórico si no sueño no puedo estar siendo. Demasiado, no. Hasta creo que soñamos poco al soñar estos sueños tan fundamentalmente indispensables para la vida o para la solidificación de nuestra democracia: la disciplina en el acto de leer, de escribir, de escribir y leer, en el de enseñar y aprender, en el proceso placentero pero difícil de conocer; la disciplina en el respeto y en el trato de la cosa pública; en el respeto mutuo. 


No vale decir que como maestro o como maestra «no importa la profundidad en la que trabaje, poca importancia tendrá lo que haga o deje de hacer, tendrá poca importancia en vista de lo que pueden hacer los poderosos en favor de sí mismos y en contra de los intereses nacionales». Ésta no es una afirmación ética. Simplemente es interesada y acomodada. Lo peor es que acomodándose, mi inmovilidad se convierte en motor de más desvergüenza. Mi inmovilidad, producida o no por motivos fatalistas, funciona como acción eficaz en favor de las injusticias que se perpetúan, de los descalabros que nos afligen, del atraso de las soluciones urgentes. 


No se recibe democracia de regalo. Se lucha por la democracia. No se rompen las amarras que nos impiden ser con una paciencia de buenas maneras sino con el pueblo movilizándose, organizándose, conscientemente crítico. Con las mayorías populares no sólo sintiendo que vienen siendo explotadas desde que se inventó el Brasil, sino uniendo también al sentir el saber que están siendo explotadas, el saber que les da la raison d’être del fenómeno, tal como alcanza preponderantemente el nivel de su sensibilidad. 


Al hablar de sensibilidad del fenómeno y de aprehensión crítica del fenómeno no estoy de ninguna manera sugiriendo algún tipo de ruptura entre sensibilidad, emociones y actividad cognoscitiva. Ya dije que conozco con todo mi cuerpo: con los sentimientos, con las emociones, con la mente crítica. 


Dejemos bien claro que el pueblo que se moviliza, el pueblo que se organiza, el pueblo que conoce en términos críticos, el pueblo que profundiza y afianza la democracia contra cualquier aventura autoritaria, es igualmente un pueblo que forja la disciplina necesaria sin la cual la democracia no funciona. En el Brasil casi siempre oscilamos entre la ausencia de disciplina por la negación de la libertad y la ausencia de disciplina por la ausencia de autoridad. 


Nos falta disciplina en casa, en la escuela, en las calles, en el tránsito. Es asombroso el número de personas que mueren todos los fines de semana por pura indisciplina, o lo que gasta el país en estos accidentes o en los desastres ecológicos. 
Otra falta de respeto evidente hacia los otros, tan nefasta como la manera como venimos siendo indisciplinados, es la licenciosidad, la irresponsabilidad con la que en este país se mata impunemente.

 
Dominadas y explotadas en el sistema capitalista, las clases populares necesitan —al mismo tiempo que se comprometen en el proceso de formación de una disciplina intelectual— ir creando una disciplina social cívica, política, absolutamente indispensable para una democracia que vaya más allá de la simple democracia burguesa y liberal. Una democracia que finalmente persiga la superación de los niveles de injusticia y de irresponsabilidad del capitalismo. Ésta es una de las tareas a las que debemos entregarnos, y no a la mera tarea de enseñar en el sentido equívoco de transmitir el saber a los educandos. 


El maestro debe enseñar. Es preciso que lo haga. Sólo que enseñar no es transmitir conocimiento. Para que el acto de enseñar se constituya como tal es preciso que el acto de aprender sea precedido por, o concomitante de, el acto de aprehender el contenido o el objeto cognoscible, con el que el educando también se hace productor del conocimiento que le fue enseñado. 


Sólo en la medida en que el educando se convierta en sujeto cognoscente y se asuma como tal, tanto como el maestro también es un sujeto cognoscente, le será posible transformarse en sujeto productor del significado o del conocimiento del objeto. Es en este movimiento dialéctico en donde enseñar y aprender se van transformando en conocer y reconocer, donde el educando va conociendo lo que aún no conoce y el educador reconociendo lo antes sabido. 


Esta forma de no sólo comprender el proceso de enseñar sino de vivirlo, exige la disciplina de la que vengo hablando, que no puede a su vez dicotomizarse frente a la disciplina política indispensable para la invención de la ciudadanía. Sí, en cambio, frente a la ciudadanía, sobre todo en una sociedad como la nuestra, de tradiciones tan autoritarias y discriminadoras desde el punto de vista del sexo, de la raza y de la clase. La ciudadanía realmente es una invención, una producción política. En este sentido, su pleno ejercicio por quien sufre cualquiera de las discriminaciones, o todas al mismo tiempo, no es algo que se usufructúe como un derecho pacífico y reconocido. Al contrario, es un derecho que tiene que ser alcanzado y cuya conquista hace crecer sustantivamente la democracia. Ésta es la ciudadanía que implica el uso de la libertad —de trabajar, de comer, de vestir, de calzar, de dormir en una casa, de mantenerse a sí mismo y a su familia, de amar, de sentir rabia, de llorar, de protestar, de apoyar, de desplazarse, de participar en tal o cual religión, en tal o cual partido, de educarse a sí mismo y a la familia, la libertad de bañarse en cualquier mar de su país —. La ciudadanía no llega por casualidad: es una construcción que, jamás terminada, exige luchar por ella, exige compromiso, claridad política, coherencia, decisión. Es por esto mismo que una educación democrática no se puede realizar al margen de una educación de y para la ciudadanía.


Cuanto más respetemos a los alumnos y a las alumnas independientemente de su color, sexo y clase social, cuantos más testimonios de respeto demos en nuestra vida diaria, en la escuela, en las relaciones con nuestros colegas, con los porteros, cocineras, vigilantes, padres y madres de alumnos, cuanto más reduzcamos la distancia entre lo que hacemos y lo que decimos, tanto más estaremos contribuyendo para el fortalecimiento de las experiencias democráticas. Estaremos desafiándonos a nosotros mismos a luchar más en favor de la ciudadanía y de su ampliación. Estaremos forjando en nosotros mismos la disciplina intelectual indispensable sin la cual obstaculizamos nuestra formación así como la no menos necesaria disciplina política, fundamental para la lucha en la invención de la ciudadanía.



Publicado en el  libro "Professora sim; tia não: cartas a quem ousa ensinar" de Paulo Freire

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Carlos Marighella

noviembre 04, 2020

 #UnDíaComoHoy, el 4 de noviembre de 1969, el revolucionario, guerrillero y poeta Carlos Marighella era emboscado y abaleado por la cobarde dictadura militar brasileña, creyeron que al matarlo acabarían con las ideas de libertad y justicia social, más su sangre fue abono que hizo germinar a miles más que continúan su lucha contra el capitalismo y su modelo económico de explotación y pobreza.

A los 18 años inició un curso de Ingeniería en la Escola Politécnica da Bahia y se afilió al Partido Comunista. Conoció la prisión por primera vez en 1932, después de escribir un poema que contenía críticas al interventor de Bahía. En 1932 se traslada a Río de Janeiro. El 1 de mayo de 1936 Marighella fue nuevamente arrestada y enfrentó, durante 23 días, las terribles torturas de la policía.

Permaneció encarcelado durante un año, siendo liberado por “macedada”, el nombre de la medida que liberó a presos políticos sin condena. Trasladarse a São Paulo, Marighella comenzó a actuar en dos ejes: la reorganización de los revolucionarios comunistas, duramente golpeados por la represión, y la lucha contra el terror impuesto por la dictadura de Getúlio Vargas.

Volvería a las cárceles en 1939, nuevamente siendo brutalmente torturado en la Comisaría de São Paulo para el Orden Político y Social (DOPS), pero negándose a brindar información a la policía. Retirado a las cárceles de Fernando de Noronha e Ilha Grande durante los siguientes seis años, dirigiría su energía revolucionaria a la labor de educación cultural y política de sus compañeros de prisión. 

Amnistiado en abril de 1945, participó en el proceso de redemocratización del país y la reorganización del Partido Comunista en términos legales. Fue elegido diputado federal constituyente por el estado de Bahía. Con el mandato revocado por la represión que el gobierno de Dutra desató contra los comunistas, Marighella se vio obligada a volver a la clandestinidad en 1948, condición en la que permanecería durante más de dos décadas, hasta su asesinato.

En la década de 1950, nuevamente ejerciendo la militancia en São Paulo, participaría activamente en las luchas populares de la época, en defensa del monopolio petrolero estatal y contra el envío de soldados brasileños a Corea y la desnacionalización de la economía. Cada vez más, Carlos Marighella volcó sus reflexiones hacia el problema agrario, escribiendo, en 1958, el ensayo “Algunos aspectos de la renta de la tierra en Brasil”, el primero de una serie de análisis teórico-políticos que elaboró ​​hasta 1969.

Después del Golpe militar de 1964, Marighella fue arrestada nuevamente. Repitiendo la postura altiva de cárceles anteriores, Marighella hizo de su defensa un ataque a los crímenes y oscurantismo que había gobernado desde el 1 de abril. Con ello logró catalizar un movimiento de solidaridad que obligó a los militares a aceptar un hábeas corpus y su inmediata liberación. A partir de ese momento, intensificó la lucha contra la dictadura con todos los medios de lucha en un intento por evitar la consolidación de un régimen ilegal e ilegítimo.

En la ocasión, Carlos Marighella profundizó sus desacuerdos con el viejo Partido Comunista, criticando su inmovilidad. En diciembre de 1966, en carta al Comité Ejecutivo del PCB, pidió su destitución, explicando la voluntad de luchar revolucionariamente con las masas, en lugar de esperar las reglas del juego político y burocrático convencional que, según él, imperaba en el liderazgo. Y cuando no había otra solución, según sus propias palabras, fundó ALN - Acción Libertadora Nacional para enfrentar la dictadura, con las armas en la mano.

La noche del 4 de noviembre de 1969, sorprendido por una emboscada, Carlos Marighella cayó a balazos de agentes represivos.

#Marighella  #Brasil  #Guerrillero

Rondó de la Libertad

noviembre 04, 2020
 Carlos Marighella

1939


No debemos tener miedo,
debemos tener el valor de decirlo.

Hay quienes tienen vocación por la esclavitud,
pero hay esclavos que se rebelan contra la esclavitud.

No te pongas de rodillas,
no es racional renunciar a ser libre.
Incluso los esclavos por vocación
deben ser obligados a ser libres
cuando se les rompen las esposas.

No debemos tener miedo,
debemos tener el valor de decirlo.

El hombre debe ser libre...
El 
amor no se detiene ante ningún obstáculo,
y puede existir incluso cuando no es libre.
Y, sin embargo, es en sí misma
la expresión más alta de lo más libre
en todos los rangos del sentimiento humano.

No debemos tener miedo,
debemos tener el valor de decirlo.

São Paulo, Presidio Especial, 1939.

Llamado al pueblo brasileño

noviembre 04, 2020

Carlos Marighella

Diciembre de 1968


Desde algún lugar de Brasil me dirijo a la opinión pública, especialmente a trabajadores, campesinos pobres, estudiantes, profesores, periodistas e intelectuales, sacerdotes y obispos, jóvenes y mujeres brasileñas.

Los militares tomaron el poder por la violencia en 1964 y fueron ellos mismos quienes abrieron el camino a la subversión. No pueden quejarse ni asombrarse de que los patriotas estén trabajando para desalojarlos de los puestos de mando que han usurpado descaradamente.

Después de todo, ¿qué tipo de orden quieren preservar a los "gorilas"? ¿Los asesinatos de estudiantes en la plaza pública? ¿Los disparos del "Escuadrón de la Muerte"? ¿Las torturas y golpizas en el DOPS y los cuarteles militares?

El gobierno desnacionalizó el país, entregándolo a Estados Unidos, el peor enemigo del pueblo brasileño; los estadounidenses son los dueños de las mayores extensiones de tierra de Brasil, tienen en sus manos una gran parte del Amazonas y de nuestra riqueza mineral, incluidos los minerales atómicos.

Tienen bases de cohetes en puntos estratégicos de nuestro territorio. Los agentes de espionaje de la CIA norteamericanos están dentro del país como si estuvieran en su propia casa, guiando a la policía en la caza de patriotas brasileños y asesorando al gobierno en la represión del pueblo.

El convenio MEC / USAID (convenio entre el Ministerio de Educación y Cultura y la USAID en Estados Unidos) ha sido puesto en práctica por la dictadura, con el propósito de aplicar el sistema educativo norteamericano en nuestro país y transformar nuestra universidad en un institución de capital privado, donde solo los ricos pueden estudiar. Mientras tanto, no hay vacantes y los estudiantes se ven obligados a enfrentarse a las balas de la policía militar, disputando con sangre el derecho a estudiar.

Para los trabajadores, lo que existe es la restricción salarial y el desempleo. Para campesinos, desalojos, ocupación ilegal de tierras, arriendos usureros. Para los nordestinos, hambre, miseria y enfermedad.

No hay libertad en el país, la censura se ejerce para frenar la actividad intelectual.

La persecución religiosa crece día a día, los sacerdotes son arrestados y expulsados ​​del país, los obispos agredidos y amenazados.

La inflación sigue siendo rampante. Hay demasiado dinero en manos de los grandes capitalistas, mientras que cada día escasea en manos de los trabajadores. Nunca hemos pagado el alquiler y las necesidades básicas tan caro, con salarios tan bajos y cada vez más reducidos.


La corrupción conquista al gobierno. No es de extrañar que las personas más corruptas del país sean ministros y oficiales de las fuerzas armadas. Los funcionarios del gobierno viven como príncipes, practicando el contrabando y el robo. Sin embargo, los empleados públicos no reciben más que un miserable aumento del 20%.

Ante la escandalosa avalancha de mentiras y acusaciones terriblemente insultantes en mi contra, no tengo más remedio que responder al gobierno y sus repugnantes fuerzas policiales, comprometidas en mi captura, viva o muerta.

Ahora no será como en 1964, cuando estaba desarmado y la policía disparó sin poder pagar con la misma moneda.

Las organizaciones de ultraderecha asaltan, lanzan bombas, matan, secuestran. Sin embargo, nadie sabe que el gobierno está persiguiendo incluso a uno de los asaltantes o terroristas del CCC (Comando de caza comunista).

La dictadura dice que hay un plan subversivo y una conspiración de políticos, comprobados y sus derechos, para derrocar al gobierno. Y mientras realiza una caza de brujas, busca ferozmente el dominio de la subversión. Sin embargo, el mando de la subversión está en el descontento popular, ya que nadie puede aguantar más este gobierno.

El movimiento que produce tanto pavor en los "gorilas" viene de abajo hacia arriba. No proviene de los políticos probados de sus derechos, sino de las entrañas de un pueblo descontento, decidido ahora y recurriendo a la fuerza de las masas para su unidad y organización.

No derrocaremos la dictadura por cuarteles, ni por elecciones, redemocratizaciones u otras panaceas de la consiente oposición burguesa.

No creemos en un parlamento conformado y sumiso, mantenido con el consentimiento de la dictadura y dispuesto a darlo todo para que los diputados y senadores puedan sobrevivir con sus subsidios.

No creo en la solución pacífica. Las condiciones para la violencia no son nada artificiales y se han creado en Brasil desde que la dictadura fue impuesta por la fuerza.

Violencia contra violencia. Y la única salida es hacer lo que estamos haciendo: usar la violencia contra quienes tuvieron la primacía de usarla para dañar los intereses del país y de las masas populares.

Los "gorilas" piensan que la muerte del Che en Bolivia significó el fin de la guerrilla. Por el contrario, inspirados en el ejemplo distante de la Guerrilla Heroica, continuamos en Brasil su lucha patriótica, trabajando con nuestro pueblo con certeza en la mente y la historia a nuestro favor.

Lo que pasa en nuestro país es un vasto movimiento de resistencia contra la dictadura. Y, desde dentro, estallaron operaciones y tácticas de guerrilla. Y aceptando el honorable título de "enemigo público número uno: que me dio el gobierno" gorila ", asumo la responsabilidad del estallido de tales operaciones y tácticas guerrilleras.

¿Quién lanzará los ataques venideros, dónde, cómo y cuándo se lanzarán? Este es un secreto guerrillero que el enemigo intentará en vano conocer.

La iniciativa revolucionaria está en nuestras manos. Ya hemos tomado medidas.

No esperaremos nada más.

Los "gorilas estarán en un laberinto oscuro hasta que se vean obligados a convertir la situación política en una situación militar".

Al desencadenar la revolución popular, utilizando tácticas de guerrilla, apuntamos a organizar la justa y necesaria guerra total del pueblo brasileño contra sus enemigos. La guerra revolucionaria en Brasil es una guerra larga y no una conspiración.

       Su historia ya está escrita con sangre de estudiantes en las calles y en las cárceles, donde los patriotas son torturados y aniquilados; en la acción de los sacerdotes perseguidos, en las huelgas obreras, en la represión de los campesinos, en las luchas de las zonas rurales y grandes centros urbanos, involucrados en la violencia.

    El destino de la guerrilla está en manos de grupos revolucionarios y en la aceptación, apoyo, simpatía y participación directa o indirecta de todo el pueblo. Para eso, los grupos revolucionarios deben unirse en acción de abajo hacia arriba.

Los revolucionarios de todo tipo y de cualquier afiliación partidaria, dondequiera que estén, deben continuar la lucha y crear puntos de apoyo para la guerrilla. Como el deber de todo revolucionario es hacer la revolución, no pedimos permiso a nadie para realizar actos revolucionarios y solo tenemos compromisos con la revolución.

La experiencia reciente de las luchas de nuestro pueblo muestra que Brasil ha entrado en una fase de tácticas de guerrilla y acciones armadas de todo tipo, ataques sorpresa y emboscadas, toma de armas, actos de protesta y sabotaje. Manifestaciones masivas, marchas relámpago, manifestaciones estudiantiles, huelgas, ocupaciones, secuestro de policías y "gorilas" para canjearlos por presos políticos.

El principio táctico que debemos seguir ahora es desplegar fuerzas revolucionarias para intensificar estas formas de lucha. Luego, debemos concentrar las fuerzas revolucionarias para organizar planes y maniobras.

En el ámbito rural o urbano, dentro de los caminos a elegir por los revolucionarios, hay tres opciones principales: actuar en el frente guerrillero, en el frente de masas o en la red de apoyo.

En cualquiera de estos frentes, es necesario que el trabajo sea clandestino, es necesario organizar grupos secretos, vigilar la infiltración policial, castigar con la muerte a los denunciantes, espías y exploradores, sin que ninguna información filtre al enemigo.

Sea cual sea la situación, es necesario contar con armas y municiones, para aumentar la potencia de fuego de los revolucionarios y utilizarla de manera correcta, decisiva y rápida, incluso en pequeñas acciones como la distribución de panfletos y grafitis en las paredes.


Entre algunas de las medidas populares previstas para llevarse a cabo de manera inapelable, con el triunfo de la revolución, realizaremos las siguientes:

  • aboliremos los privilegios y la censura;
  • estableceremos la libertad de creación y la libertad religiosa;
  • liberaremos a todos los presos políticos y condenados por la dictadura actual;
  • eliminaremos a la policía, al SNI (Servicio Nacional de Información), Cenimar (Centro de Información de la Marina) y los demás órganos de represión policial;
  • luego de un juicio público sumario, ejecutaremos a los agentes de la CIA que se encuentren en el país ya los policías responsables de torturas, golpizas, disparos y disparos de prisioneros;
  • expulsaremos a los estadounidenses del país y confiscaremos sus propiedades, incluidos negocios, bancos y tierras;
  • confiscaremos firmas nacionales de capital privado que colaboraron con los estadounidenses y se opusieron a la revolución;
  • haremos efectivo el monopolio estatal de las finanzas, el comercio exterior, la riqueza mineral, las comunicaciones y los servicios fundamentales;
  • confiscaremos la propiedad de la tierra, acabaremos con el monopolio de la tierra, garantizamos títulos de propiedad a los agricultores que trabajan la tierra, extinguiremos formas de explotación como calcetín, tercero, arrendamientos, foro, valle, barracão (esclavitud agraria) , los desalojos y la acción de los acaparadores de tierras, y el castigo a todos los responsables de delitos contra los campesinos;
  • confiscaremos todas las fortunas ilícitas de los grandes capitalistas y explotadores del pueblo;
  • eliminaremos la corrupción;
  • se garantizarán puestos de trabajo a todos los trabajadores y mujeres, acabando con el desempleo y el subempleo y aplicando el lema "desde cada segundo de su capacidad, a cada segundo de su trabajo";
  • extinguiremos la actual legislación de inquilinos, eliminando el convenio y reduciendo el alquiler, para proteger los intereses de los inquilinos, así como creando condiciones materiales para la adquisición de una vivienda;
  • reformaremos todo el sistema educativo, eliminando el acuerdo MEC-USAID y cualquier otro vestigio de intrusión norteamericana, para darle a la educación brasileña el sentido que requieren las necesidades de la liberación de nuestro pueblo y su desarrollo independiente;
  • ampliaremos la investigación científica;
  • sacaremos a Brasil de la condición de satélite de la política exterior norteamericana para que seamos independientes, siguiendo una línea de apoyo claro a los pueblos subdesarrollados y la lucha contra el colonialismo.

Todas estas medidas serán apoyadas por la alianza armada de trabajadores, campesinos y estudiantes, de la cual surgirá el ejército revolucionario de liberación nacional, del cual la guerrilla es el embrión.

Estamos en el umbral de una nueva era en Brasil, que marcará la transformación radical de nuestra sociedad y la valoración de las mujeres y hombres brasileños.

Lucharemos por ganar el poder y reemplazar el aparato burocrático y militar del estado por el pueblo armado. El gobierno popular-revolucionario será el principal objetivo de nuestra estrategia.

¡Odio y muerte a los imperialistas estadounidenses!

¡Abajo la dictadura militar!

¡Viva el Che Guevara!

Carlos Marighella

Brasil, diciembre de 1968

..........
¡Únete a luchar!
https://linktr.ee/JRE.Ecuador