sábado, 13 de febrero de 2021
¿La juventud es feliz?
Hace unos días, una encuesta de la asociación mundial WIN señaló a Ecuador como el tercer país con el índice de felicidad más alto del mundo, con un 77%, pero en cuanto al optimismo, está por debajo del promedio. Es decir, la gente prefiere sentirse feliz pese a que mire con pesimismo sus condiciones de vida, dejando el optimismo solo cuando mira el mañana y espera que las cosas cambien, por ejemplo con en este nuevo año, que es en lo que coinciden varias encuestadoras locales.
En contraste con la felicidad, el pesimismo es una variable que crece, en el año pasado aumentaron los suicidios, a pocos días de iniciado este año, han habido varios intentos frustrados del mismo. La soledad y depresión son sentimientos recurrentes en especial en la juventud, pese a que por ejemplo los organismos internacionales y medios de comunicación dicen que “las redes sociales nos han conectado más”.
La prosperidad económica de un país, tradicionalmente ha sido traducida -por la burguesía- en bienestar humano, pero se diluye contrastado con el reciente estudio de los países nórdicos sobre las redes sociales y la felicidad de los jóvenes, donde se demuestra que un mayor acceso a las tecnologías y acceso al Internet, junto a un mayor consumo de redes sociales se asocia significativamente con una menor satisfacción con la vida, comparaciones sociales negativas, menor confianza en los demás, menor participación en eventos culturales y menos voluntariado. Es decir, el uso de las tecnologías y el Internet buscan construir una ilusión de “felicidad virtual” como puerta de escape frente a una realidad desalentadora.
Las cada vez más deterioradas condiciones de vida son percibidas por las y los jóvenes, el capitalismo se fuerza por darle una de muchas alternativas con las redes sociales que se vuelven cada vez más sofisticadas, complejas y poderosas, buscan aumentar su retención en ellas para así aumentar sus ganancias, a la par que intentan alejarla de las preocupaciones del mundo real y brindarle una falsa sensación de felicidad, que no resulta, pues hasta biologicamente la inconformidad y rebeldía es una constante social y cada vez que intentan contener y engañar a la juventud, esta estalla majestuosa como un volcán.
Emprendimientos y créditos justifican empleo inadecuado
“El joven no quiere un empleo estable, le interesa mejorar sus ingresos y ser su propio jefe” sostiene desde hace meses Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito. Iván Granda, ex ministro del MIES, dijo en una entrevista en junio pasado que son alrededor de 6,3 millones de ecuatorianos los que están sin empleo o con empleos inadecuados, y que se deben generar condiciones adecuadas para “emprender”. En esa línea, desde BanEcuador anuncian créditos a “emprendedores jóvenes”, al igual que los bancos privados.
Los jóvenes están forzados a buscar solución de manera individual al problema del empleo, que es un asunto que la sociedad en conjunto debe resolverlo, por ser una necesidad vital para su supervivencia, y la única alternativa que le presentan es el “emprendimiento”, que en la absoluta mayoría de los casos termina en pérdida de lo invertido y, luego, el tener que aceptar cualquier empleo en las peores condiciones. La idea del emprendimiento, esgrimida por la burguesía, tiene connotaciones ideológicas antes que soluciones reales, pues, así buscan afirmar el mito del “empresario que sale desde abajo” y del “pobre que es pobre porque quiere”, negando así, toda la estructura edificada para la explotación de millones de seres humanos, para beneficio de unos cuantos.
Según la Escuela de Negocios de la Espol, el 32 % de la población de 18 a 34 años está involucrada en la puesta en marcha de un negocio, pero el 90% de los denominados emprendimientos no llega a los tres años y, apenas, el 3% de esos proyectos triunfan. Todos son contabilizados como empleos juveniles, pero sin estabilidad económica ni laboral, sin seguridad social, con largas jornadas laborales y otros que expresan un retroceso de más de un siglo en derechos. Ese es el modelo que promueve la burguesía.
Un informe del observatorio de Pymes de la Universidad Andina, señala que el 75% del empleo privado proviene de las micro, pequeñas y medianas empresas, siendo 99 de cada 100 establecimientos y apenas el 0,2% de la gran empresa, pero su productividad laboral es 5 veces superior a la micro empresa, que es el 44% del sector empresarial.
Como la burguesía gobierna, logran evasión tributaria y otros beneficios, asegurando que la balanza beneficie a su minúsculo sector de la gran empresa, aunque son los que menos empleo generan.
La ONU señala que, según los datos del Consejo Internacional para la pequeña empresa, en 2019, los emprendimientos representan más del 90% del total de empresas, generan entre el 60% y el 70% del empleo y son responsables del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) a nivel mundial. Para “emprender” se necesita capital, el 70% de jóvenes que buscan un crédito juvenil fracasan al primer intento. El Ministerio de la Producción, MIPRO, dice que el programa de Impulso Joven tiene 40940 créditos, cifra insignificante para el universo de jóvenes, además de que tiene intereses altos, requisitos restrictivos, no existe un acompañamiento, asesoría y seguros de quiebra, que protejan a la juventud.
La pandemia de suicidios afecta a la juventud
emergencia sanitaria. El agravamiento de las condiciones de vida, afecciones psicológicas, problemas académicos e identidad de género, entro otros, serían las principales causas para este fenómeno del cual la juventud es la más expuesta.
Según la OMS, cada año 800 mil personas cometen suicidio y es una de las principales causas de muertes entre adolescentes y jóvenes entre 15 y 29 años; según estudios realizados por el Observatorio Social del Ecuador, desde el 2014 hasta el 2019 se ha constatado que más de 5.300 personas se han suicidado en el país, eso significa que aproximadamente 2 a 3 suicidios por día, esta situación se ha agravado con la pandemia ya que, hasta noviembre se registraban 220 suicidios y 429 intentos.
La escalada de suicidios, al igual que otros problemas sociales, son expresión de la crisis general del sistema capitalista, de su descomposición, de cómo desnaturaliza todas las esferas de la vida en sociedad, las mercantiliza y banaliza. En su afán de lucro, no le importa el bienestar de las personas, sólo su capacidad de generar ganancias, manipula su conciencia, crea falsas necesidades, idealiza estereotipos y prácticas nocivas, empuja a la gran mayoría de la humanidad a condiciones materiales y espirituales, cada vez más graves y desesperanzadoras.
Durante este periodo, cientos de miles de jóvenes han visto deterioradas sus condiciones de vida y las de sus familias, las medidas impulsadas por el gobierno han afectado el acceso a la educación, al empleo, a la recreación, al deporte. Esta es una época en la que ha crecido la población afectada en su salud mental, expresada principalmente en cuadros de depresión, ansiedad y estrés.
Es preciso que, en el entorno familiar y social, se generen condiciones para mejorar el diálogo y tomar medidas para detectar los posibles indicios de tendencias suicidas. En el seno de nuestras organizaciones es necesario estrechar los lazos de unidad, solidaridad y confraternidad; también debemos brindar apoyo a nuestros compañeros y compañeras que tengan dificultades de cualquier índole. Pero, además, necesitamos desarrollar una importante labor ideológica para que nuestra militancia se predisponga a defender la vida, a luchar por la revolución, con la cual podremos mejorar las condiciones de vida de todos y todas.


