sábado, 13 de febrero de 2021

La pandemia de suicidios afecta a la juventud


En junio, La Comisión del Derecho a la Salud de la Asamblea Nacional presentó un informe sobre los suicidios en el país, las cifras son alarmantes e incluso se plantea que sería pertinente declararlo como una
emergencia sanitaria. El agravamiento de las condiciones de vida, afecciones psicológicas, problemas académicos e identidad de género, entro otros, serían las principales causas para este fenómeno del cual la juventud es la más expuesta. 

Según la OMS, cada año 800 mil personas cometen suicidio y es una de las principales causas de muertes entre adolescentes y jóvenes entre 15 y 29 años; según estudios realizados por el Observatorio Social del Ecuador, desde el 2014 hasta el 2019 se ha constatado que más de 5.300 personas se han suicidado en el país, eso significa que aproximadamente 2 a 3 suicidios por día, esta situación se ha agravado con la pandemia ya que, hasta noviembre se registraban 220 suicidios y 429 intentos. 

La escalada de suicidios, al igual que otros problemas sociales, son expresión de la crisis general del sistema capitalista, de su descomposición, de cómo desnaturaliza todas las esferas de la vida en sociedad, las mercantiliza y banaliza. En su afán de lucro, no le importa el bienestar de las personas, sólo su capacidad de generar ganancias, manipula su conciencia, crea falsas necesidades, idealiza estereotipos y prácticas nocivas, empuja a la gran mayoría de la humanidad a condiciones materiales y espirituales, cada vez más graves y desesperanzadoras. 

Durante este periodo, cientos de miles de jóvenes han visto deterioradas sus condiciones de vida y las de sus familias, las medidas impulsadas por el gobierno han afectado el acceso a la educación, al empleo, a la recreación, al deporte. Esta es una época en la que ha crecido la población afectada en su salud mental, expresada principalmente en cuadros de depresión, ansiedad y estrés. 

Es preciso que, en el entorno familiar y social, se generen condiciones para mejorar el diálogo y tomar medidas para detectar los posibles indicios de tendencias suicidas. En el seno de nuestras organizaciones es necesario estrechar los lazos de unidad, solidaridad y confraternidad; también debemos brindar apoyo a nuestros compañeros y compañeras que tengan dificultades de cualquier índole. Pero, además, necesitamos desarrollar una importante labor ideológica para que nuestra militancia se predisponga a defender la vida, a luchar por la revolución, con la cual podremos mejorar las condiciones de vida de todos y todas. 

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