jueves, 18 de marzo de 2021

150 años de la Comuna de París

El momento en el que se produce la insurrección que inició el 18 de marzo es la Guerra Franco-Prusiana que provocó la caída del gobierno imperial de Napoleón III y el sometimiento de París a un sitio que inició el 19 de septiembre de 1870 y culminó el 28 de enero de 1871 con la entrada triunfal del ejército prusiano y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.

En ese contexto, tras la rendición de Luis Bonaparte, los obreros de París proclaman la República (4 de septiembre de 1870); sin embargo los iniciales actos del Gobierno Provisional de la Defensa Nacional bastaron para revelar que no habían heredado del Imperio solamente un montón de ruinas, sino también su miedo a la clase obrera. El gobierno de la Tercera República, presidido por Adolphe Thiers, desde el primer momento renuncia a expulsar a los prusianos y romper el asedio a París, en aras de alcanzar un pacto y la capitulación.

El Comité Central, en representación del pueblo armado, se constituye en gobierno provisional revolucionario y convoca inmediatamente elecciones municipales. “Los proletarios de la capital, en medio de los fracasos y de las traiciones de las clases dominantes, se han dado cuenta que ha llegado la hora de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos... Han comprendido que es su deber imperioso y su derecho indiscutible hacerse dueño de sus propios destinos, tomando el poder”, decía el Manifiesto del Comité Central emitido el 18 de marzo.

El ejemplo de los obreros parisinos se extiende y entre los días del 22 al 25 de marzo se proclaman Comunas en las ciudades de Lyon, Saint-Etienne, Le Creusot, Marsella, Narbona y Toulouse pero por debilidades organizativas sólo se mantiene el movimiento en Narbona y Marsella.

El domingo 26 se realizaron las elecciones a la Comuna de París. El pueblo designó un concejal por cada 20 mil electores y por fracción de 10 mil, noventa en total. El Comité Central expresó el deseo de que en el futuro se considere el voto nominal como el más adecuado a los principios democráticos y, conforme a esto, los suburbios obreros votaron con papeleta abierta. Sufragaron 227 mil parisinos, muchos más que en las elecciones de febrero. La respuesta de Thiers fue la siguiente: “No, Francia no dejará que triunfen en su seno los miserables que quieren bañarla en sangre”.

Sin embargo, París no aceptaba rendirse y por ello la Asamblea Nacional y el gobierno de Thiers abandonan la capital para instalarse en Versalles y desde allí doblegar a los rebeldes. La Guardia Nacional Francesa, que en realidad era una milicia ciudadana, asume las funciones de gobierno. Ésta reunía a 200 mil personas, la mayoría de ellos obreros, y desde que inició el asedio de la ciudad creció enormemente, contaba con más de 250 batallones que elegían a sus propios oficiales y poseía armamento fabricado en la ciudad.

“París en armas era la revolución en armas. El triunfo de París sobre el agresor prusiano habría sido el triunfo del obrero francés sobre el capitalista francés y sus parásitos dentro del Estado. En este conflicto entre el deber nacional y el interés de clase, el Gobierno de Defensa Nacional no vaciló un instante en convertirse en un gobierno de traición nacional”[1], por eso, en enero de 1871, Thiers firma un armisticio con los alemanes, en pro de llegar a un tratado de paz que contemplaba en primer lugar el desarme de la capital.

Dos mil delegados de la federación de batallones de la Guardia Nacional respondieron al armisticio con la designación de un Comité Central de la Guardia que aprobó un nuevo estatuto para su reorganización y, además, resolvió su negativa a dejarse desarmar.

El gobierno de Thiers ordena confiscar el armamento de la Guardia Nacional, para lo cual las tropas de Versalles ingresan a Paris la madrugada del 18 de marzo, pero París despierta y las mujeres son las primeras que rodean a los agresores. Los gritos de ¡Viva la Comuna! se escuchan en toda la ciudad; los batallones de la Guardia Nacional están en pie y en los barrios los pobladores construyen barricadas. Hasta el mediodía la tentativa del gobierno ya había fracasado.

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