lunes, 28 de junio de 2021

Día del orgullo LGBTI+

junio 28, 2021

 #UnDíaComoHoy, el 28 de junio de 1969, comenzó la rebelión de Stonewall en las primeras horas. El Departamento de Policía de Nueva York, como parte de su política de cierre de bares gay, hizo una redada en el Stonewall Inn, que contaba con una importante clientela LGBTI+ pobre y de clase trabajadora. Sin embargo, por primera vez en la ciudad, en lugar de someterse a la detención, una multitud comenzó a reunirse alrededor de la policía. 





Dentro del bar, disidentes de género, mujeres trans y lesbianas empezaron a resistirse a los registros corporales invasivos. En el exterior, una lesbiana se defendió de la policía cuando la detuvieron, pidiendo a la multitud que se había formado que "hiciera algo". Según algunos testigos presenciales y su propio relato, esta persona era Stormé DeLarverie, una lesbiana birracial y artista drag, que era conocida como "guardiana de las lesbianas" en el Village, aunque esto es cuestionado por otros que señalan el hecho de que el único antecedente policial de una lesbiana detenida esa noche fue el de una tal Marilyn Fowler.

La multitud, que incluía un número significativo de clientes y transeúntes LGBTI+ de raza negra, latina y blanca, comenzó entonces a luchar físicamente contra la policía, desencadenando disturbios que duraron seis días. Entre los implicados en los disturbios se encontraban activistas como Marsha P. Johnson y John O'Brien, el popular músico folk Dave Van Ronk, así como muchas otras personas.

Después, los participantes y otros "radicales" LGBTI+ crearon el Frente de Liberación Gay, que revolucionó el movimiento por los derechos de la comunidad gay. Organizaron protestas de aniversario el 28 de junio del año siguiente en Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y otros lugares. Esto se convirtió en la celebración anual del Orgullo LGTBI+ que continúa hasta hoy en todo el mundo.

Hoy, 52 años después, se desarrollan con cada vez más fuerza marchas, plantones y acciones permanentes no sólo en el día del #Orgullo LGBTI+, cuyo objetivo es visibilizar a la comunidad, rechazar la lgtbifobia, discriminación, violencia de género, luchar por la inclusión, derechos laborales, matrimonio civil igualitario y otros.

#Pride #pride2021 #AmorEsAmor #orgullolgbti #lgtbi #OrgulloLGTBI+ 🏳️‍🌈

jueves, 18 de marzo de 2021

150 años de la Comuna de París

marzo 18, 2021

El momento en el que se produce la insurrección que inició el 18 de marzo es la Guerra Franco-Prusiana que provocó la caída del gobierno imperial de Napoleón III y el sometimiento de París a un sitio que inició el 19 de septiembre de 1870 y culminó el 28 de enero de 1871 con la entrada triunfal del ejército prusiano y la proclamación imperial de Guillermo I de Alemania en el Palacio de Versalles.

En ese contexto, tras la rendición de Luis Bonaparte, los obreros de París proclaman la República (4 de septiembre de 1870); sin embargo los iniciales actos del Gobierno Provisional de la Defensa Nacional bastaron para revelar que no habían heredado del Imperio solamente un montón de ruinas, sino también su miedo a la clase obrera. El gobierno de la Tercera República, presidido por Adolphe Thiers, desde el primer momento renuncia a expulsar a los prusianos y romper el asedio a París, en aras de alcanzar un pacto y la capitulación.

El Comité Central, en representación del pueblo armado, se constituye en gobierno provisional revolucionario y convoca inmediatamente elecciones municipales. “Los proletarios de la capital, en medio de los fracasos y de las traiciones de las clases dominantes, se han dado cuenta que ha llegado la hora de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de los asuntos públicos... Han comprendido que es su deber imperioso y su derecho indiscutible hacerse dueño de sus propios destinos, tomando el poder”, decía el Manifiesto del Comité Central emitido el 18 de marzo.

El ejemplo de los obreros parisinos se extiende y entre los días del 22 al 25 de marzo se proclaman Comunas en las ciudades de Lyon, Saint-Etienne, Le Creusot, Marsella, Narbona y Toulouse pero por debilidades organizativas sólo se mantiene el movimiento en Narbona y Marsella.

El domingo 26 se realizaron las elecciones a la Comuna de París. El pueblo designó un concejal por cada 20 mil electores y por fracción de 10 mil, noventa en total. El Comité Central expresó el deseo de que en el futuro se considere el voto nominal como el más adecuado a los principios democráticos y, conforme a esto, los suburbios obreros votaron con papeleta abierta. Sufragaron 227 mil parisinos, muchos más que en las elecciones de febrero. La respuesta de Thiers fue la siguiente: “No, Francia no dejará que triunfen en su seno los miserables que quieren bañarla en sangre”.

Sin embargo, París no aceptaba rendirse y por ello la Asamblea Nacional y el gobierno de Thiers abandonan la capital para instalarse en Versalles y desde allí doblegar a los rebeldes. La Guardia Nacional Francesa, que en realidad era una milicia ciudadana, asume las funciones de gobierno. Ésta reunía a 200 mil personas, la mayoría de ellos obreros, y desde que inició el asedio de la ciudad creció enormemente, contaba con más de 250 batallones que elegían a sus propios oficiales y poseía armamento fabricado en la ciudad.

“París en armas era la revolución en armas. El triunfo de París sobre el agresor prusiano habría sido el triunfo del obrero francés sobre el capitalista francés y sus parásitos dentro del Estado. En este conflicto entre el deber nacional y el interés de clase, el Gobierno de Defensa Nacional no vaciló un instante en convertirse en un gobierno de traición nacional”[1], por eso, en enero de 1871, Thiers firma un armisticio con los alemanes, en pro de llegar a un tratado de paz que contemplaba en primer lugar el desarme de la capital.

Dos mil delegados de la federación de batallones de la Guardia Nacional respondieron al armisticio con la designación de un Comité Central de la Guardia que aprobó un nuevo estatuto para su reorganización y, además, resolvió su negativa a dejarse desarmar.

El gobierno de Thiers ordena confiscar el armamento de la Guardia Nacional, para lo cual las tropas de Versalles ingresan a Paris la madrugada del 18 de marzo, pero París despierta y las mujeres son las primeras que rodean a los agresores. Los gritos de ¡Viva la Comuna! se escuchan en toda la ciudad; los batallones de la Guardia Nacional están en pie y en los barrios los pobladores construyen barricadas. Hasta el mediodía la tentativa del gobierno ya había fracasado.

domingo, 28 de febrero de 2021

SOBRE LA DISCIPLINA INTELECTUAL

febrero 28, 2021

"La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo."


Por: Paulo Freire
Paulo Freire


Ya me he referido a la necesidad de la disciplina intelectual que los educandos deben construir en sí mismos con la colaboración de la educadora. Sin esta disciplina no se crean el trabajo intelectual, la lectura seria de los textos, la escritura cuidada, la observación y el análisis de los hechos ni el establecimiento de las relaciones entre ellos. Y que a todo esto no le falte el gusto por la aventura, por la osadía, pero que igualmente no le falte la noción de límites, para que la aventura y la osadía de crear no se conviertan en irresponsabilidad licenciosa. Es preciso ahuyentar la idea de que existen disciplinas diferentes y separadas: una intelectual y otra del cuerpo, que tiene que ver con horarios y entrenamientos, otra disciplina ético-religiosa, etc. Lo que puede suceder es que determinados objetivos exijan caminos disciplinarios diferentes. Sin embargo, lo principal es que si la disciplina exigida es saludable, lo es también la comprensión de esa disciplina; si es democrática la forma de crearla y de vivirla, si son saludables los sujetos forjadores de la disciplina indispensable, ella siempre implica la experiencia de los límites, el juego contradictorio entre la libertad y la autoridad, y jamás puede prescindir de una sólida base ética. En este sentido, nunca pude comprender que en nombre de ética alguna la autoridad pueda imponer una disciplina absurda simplemente para ejercitar en la libertad, acomodándose a su capacidad de ser leal, la experiencia de una obediencia castradora. 


No hay disciplina en el inmovilismo, en la autoridad indiferente, distante, que entrega sus propios destinos a la libertad, en la autoridad que renuncia en nombre del respeto a esa libertad. Pero esta última tampoco existe en el inmovilismo, en el que la autoridad le impone su voluntad, sus preferencias, como las mejores para ella misma. Inmovilismo al que se somete la libertad, intimidada, o movimiento de la pura sublevación. Al contrario, sólo hay disciplina en el movimiento contradictorio entre la coercibilidad necesaria de la autoridad y la búsqueda despierta de la libertad para asumirse como tal. Es por esto que la autoridad que se hipertrofia en el autoritarismo o se atrofia en libertinaje, perdiendo el sentido del movimiento, se pierde a sí misma y amenaza la libertad. En la hipertrofia de la autoridad, su movimiento se fortalece a tal punto que inmoviliza o distorsiona totalmente el movimiento de la libertad. La libertad inmovilizada por una autoridad arbitraria o chantajista es aquella que, sin haberse asumido como lo que es, se pierde en la falsedad de movimientos no auténticos. 


Para que haya disciplina es preciso que la libertad no sólo tenga el derecho de decir «no», sino que lo ejerza frente a lo que se le propone como la verdad y lo cierto. La libertad precisa aprender a afirmar negando, no por el puro negar sino como criterio de certeza. Es en este movimiento de ida y vuelta como acaba por internalizar la autoridad y se transforma en una libertad con autoridad, única manera de respetarla en cuanto autoridad. 


Es de indiscutible importancia la responsabilidad que tenemos, en cuanto seres sociales e históricos portadores de una subjetividad que desempeña un papel importante en la historia, en el proceso de ese movimiento contradictorio entre la autoridad y la libertad. Responsabilidad política, social, pedagógica, ética, estética, científica. Pero al reconocer la responsabilidad política superemos también la politiquería, al subrayar la responsabilidad social digamos «no» a los intereses puramente individualistas, al reconocer los deberes pedagógicos dejemos de lado las ilusiones pedagogistas, al demandar la práctica ética huyamos de la fealdad del puritanismo y entreguémonos a la invención de la belleza de la pureza. Finalmente, al aceptar la responsabilidad científica, rechazemos la distorsión cientificista. 


Tal vez algún lector o lectora más «existencialmente cansados» e «históricamente anestesiados»  digan que estoy soñando demasiado. Soñando, sí, puesto que como ser histórico si no sueño no puedo estar siendo. Demasiado, no. Hasta creo que soñamos poco al soñar estos sueños tan fundamentalmente indispensables para la vida o para la solidificación de nuestra democracia: la disciplina en el acto de leer, de escribir, de escribir y leer, en el de enseñar y aprender, en el proceso placentero pero difícil de conocer; la disciplina en el respeto y en el trato de la cosa pública; en el respeto mutuo. 


No vale decir que como maestro o como maestra «no importa la profundidad en la que trabaje, poca importancia tendrá lo que haga o deje de hacer, tendrá poca importancia en vista de lo que pueden hacer los poderosos en favor de sí mismos y en contra de los intereses nacionales». Ésta no es una afirmación ética. Simplemente es interesada y acomodada. Lo peor es que acomodándose, mi inmovilidad se convierte en motor de más desvergüenza. Mi inmovilidad, producida o no por motivos fatalistas, funciona como acción eficaz en favor de las injusticias que se perpetúan, de los descalabros que nos afligen, del atraso de las soluciones urgentes. 


No se recibe democracia de regalo. Se lucha por la democracia. No se rompen las amarras que nos impiden ser con una paciencia de buenas maneras sino con el pueblo movilizándose, organizándose, conscientemente crítico. Con las mayorías populares no sólo sintiendo que vienen siendo explotadas desde que se inventó el Brasil, sino uniendo también al sentir el saber que están siendo explotadas, el saber que les da la raison d’être del fenómeno, tal como alcanza preponderantemente el nivel de su sensibilidad. 


Al hablar de sensibilidad del fenómeno y de aprehensión crítica del fenómeno no estoy de ninguna manera sugiriendo algún tipo de ruptura entre sensibilidad, emociones y actividad cognoscitiva. Ya dije que conozco con todo mi cuerpo: con los sentimientos, con las emociones, con la mente crítica. 


Dejemos bien claro que el pueblo que se moviliza, el pueblo que se organiza, el pueblo que conoce en términos críticos, el pueblo que profundiza y afianza la democracia contra cualquier aventura autoritaria, es igualmente un pueblo que forja la disciplina necesaria sin la cual la democracia no funciona. En el Brasil casi siempre oscilamos entre la ausencia de disciplina por la negación de la libertad y la ausencia de disciplina por la ausencia de autoridad. 


Nos falta disciplina en casa, en la escuela, en las calles, en el tránsito. Es asombroso el número de personas que mueren todos los fines de semana por pura indisciplina, o lo que gasta el país en estos accidentes o en los desastres ecológicos. 
Otra falta de respeto evidente hacia los otros, tan nefasta como la manera como venimos siendo indisciplinados, es la licenciosidad, la irresponsabilidad con la que en este país se mata impunemente.

 
Dominadas y explotadas en el sistema capitalista, las clases populares necesitan —al mismo tiempo que se comprometen en el proceso de formación de una disciplina intelectual— ir creando una disciplina social cívica, política, absolutamente indispensable para una democracia que vaya más allá de la simple democracia burguesa y liberal. Una democracia que finalmente persiga la superación de los niveles de injusticia y de irresponsabilidad del capitalismo. Ésta es una de las tareas a las que debemos entregarnos, y no a la mera tarea de enseñar en el sentido equívoco de transmitir el saber a los educandos. 


El maestro debe enseñar. Es preciso que lo haga. Sólo que enseñar no es transmitir conocimiento. Para que el acto de enseñar se constituya como tal es preciso que el acto de aprender sea precedido por, o concomitante de, el acto de aprehender el contenido o el objeto cognoscible, con el que el educando también se hace productor del conocimiento que le fue enseñado. 


Sólo en la medida en que el educando se convierta en sujeto cognoscente y se asuma como tal, tanto como el maestro también es un sujeto cognoscente, le será posible transformarse en sujeto productor del significado o del conocimiento del objeto. Es en este movimiento dialéctico en donde enseñar y aprender se van transformando en conocer y reconocer, donde el educando va conociendo lo que aún no conoce y el educador reconociendo lo antes sabido. 


Esta forma de no sólo comprender el proceso de enseñar sino de vivirlo, exige la disciplina de la que vengo hablando, que no puede a su vez dicotomizarse frente a la disciplina política indispensable para la invención de la ciudadanía. Sí, en cambio, frente a la ciudadanía, sobre todo en una sociedad como la nuestra, de tradiciones tan autoritarias y discriminadoras desde el punto de vista del sexo, de la raza y de la clase. La ciudadanía realmente es una invención, una producción política. En este sentido, su pleno ejercicio por quien sufre cualquiera de las discriminaciones, o todas al mismo tiempo, no es algo que se usufructúe como un derecho pacífico y reconocido. Al contrario, es un derecho que tiene que ser alcanzado y cuya conquista hace crecer sustantivamente la democracia. Ésta es la ciudadanía que implica el uso de la libertad —de trabajar, de comer, de vestir, de calzar, de dormir en una casa, de mantenerse a sí mismo y a su familia, de amar, de sentir rabia, de llorar, de protestar, de apoyar, de desplazarse, de participar en tal o cual religión, en tal o cual partido, de educarse a sí mismo y a la familia, la libertad de bañarse en cualquier mar de su país —. La ciudadanía no llega por casualidad: es una construcción que, jamás terminada, exige luchar por ella, exige compromiso, claridad política, coherencia, decisión. Es por esto mismo que una educación democrática no se puede realizar al margen de una educación de y para la ciudadanía.


Cuanto más respetemos a los alumnos y a las alumnas independientemente de su color, sexo y clase social, cuantos más testimonios de respeto demos en nuestra vida diaria, en la escuela, en las relaciones con nuestros colegas, con los porteros, cocineras, vigilantes, padres y madres de alumnos, cuanto más reduzcamos la distancia entre lo que hacemos y lo que decimos, tanto más estaremos contribuyendo para el fortalecimiento de las experiencias democráticas. Estaremos desafiándonos a nosotros mismos a luchar más en favor de la ciudadanía y de su ampliación. Estaremos forjando en nosotros mismos la disciplina intelectual indispensable sin la cual obstaculizamos nuestra formación así como la no menos necesaria disciplina política, fundamental para la lucha en la invención de la ciudadanía.



Publicado en el  libro "Professora sim; tia não: cartas a quem ousa ensinar" de Paulo Freire

domingo, 21 de febrero de 2021

173 años del manifiesto comunista

febrero 21, 2021

(Para retomar la lectura de Facebook, baje hasta el indicador)


#UnDíaComoHoy, el 21 de febrero de 1848 se publica por primera vez el Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Carlos Marx y Federico Engels. Esta obra demuestra, de manera científica, el papel histórico del proletariado, clase llamada a sepultar el capitalismo y construir una sociedad sin clases sociales.


La importancia del Manifiesto para el movimiento revolucionario es grande, al respecto Lenin señalaría que: “Esta obra expone, con una claridad y una brillantez geniales, la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente aplicado también al campo de la vida social, la dialéctica como la más completa y profunda doctrina del desarrollo, la teoría de la lucha de clases y del papel revolucionario histórico mundial del proletariado como creador de una sociedad nueva, de la sociedad comunista.” Reconociendo de esta manera el profundo contenido teórico y su enorme importancia científica.


El Manifiesto Comunista es consecuencia de un gran trabajo de investigación, de un enorme esfuerzo teórico por parte de Marx y Engels; el escrito se convierte en una visión materialista de la historia, del desarrollo del capitalismo y las clases sociales que se confrontan; en él se establece el rol de la clase obrera y de la organización que dirigirá la lucha por la revolución, así como delas medidas que se tomarán en la sociedad que remplazará a la actual. A la vez, se constituye en una sistematización de la experiencia de lucha de los trabajadores y pueblos. A mediados del siglo XIX, la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado comenzó a conmover la vida de los países más desarrollados de Europa. En Lyon, el centro de la industria textil francesa, tuvo lugar la primera revuelta de obreros en 1831. Entre 1838 y 1842, el movimiento de los cartistas ingleses, llegó a su punto culminante. En Alemania, las masas proletarias comenzaron a plantear sus demandas en los años cuarenta, como fue el caso de la revuelta de los tejedores de Silesia en 1844. Las luchas obreras crecían en la medida que el capital industrial rompía fronteras, la producción artesanal cedió su lugar a la producción maquinizada a gran escala, y los pequeños artesanos cayeron bajo el dominio del gran capital.


La riqueza de la experiencia histórica sólo podía ser sistematizada por una teoría nueva, que descubra la esencia de las relaciones capitalistas de producción. Según su amigo de lucha, esta teoría maduró en la mente de Marx en 1845 y se la expuso a Engels cuando se reunieron en Bruselas, en la primavera de 1845.


Para esta titánica acción, Marx depuró del método dialéctico de Hegel su contenido idealista; recogió los elementos más importantes del materialismo contemplativo de Feuerbach, combinando la ciencia con la práctica revolucionaria, aplicando el materialismo al estudio de la historia de la sociedad humana.


Como lo señala Adoratsky: “Los resultados del trabajo de propaganda realizado por Marx y Engels no tardaron en hacerse sentir. En el invierno de 1846-1847, Joseph Moll, uno de los miembros del Comité Central de la Liga de los Justos, fue delegado en Londres para visitar a Marx en Bruselas. Moll fue facultado por sus camaradas para invitar a Marx y Engels a unirse a la Liga, y transmitió la solicitud a Marx para que, si él y Engels estuvieran de acuerdo en unirse, participen en el próximo Congreso y expongan ahí sus puntos de vista teóricos, de tal manera que puedan ser publicados como el programa oficial de la Liga.”


En el Congreso de la Liga, reunido en el verano de 1847, en Londres, tuvo lugar su reorganización, aprobándose sus estatutos, en los que la tarea de la organización se definía de la siguiente manera: “El derrocamiento de la burguesía, la dominación del proletariado, la destrucción de la vieja sociedad burguesa basada en los antagonismos de clase, y el establecimiento de una nueva sociedad sin clases y sin propiedad privada.”


Para que la Liga adopte un programa justo, los debates aún continuaron, Marx en el II Congreso desarrolló la explicación de los elementos principales; todas las discrepancias fueron superadas y el Congreso reconoció, por unanimidad, como correctos los puntos de vista esbozados y defendidos por Marx. Es en este evento en que se le encarga a él y su amigo Engels para que elaboren un manifiesto que sería asumido como programa de la misma. El manuscrito del Manifiesto fue enviado a finales de enero de 1848, de Bruselas a Londres, donde se imprimió y vio la luz del día en febrero de 1848.


“Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.” señalarían Marx y Engels en el Manifiesto.



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Como lo señalara Umberto Eco, el Manifiesto Comunista “comienza con un formidable golpe de timbal, como la Quinta Sinfonía de Beethoven: “Un fantasma recorre Europa” (no olvidemos que estamos todavía cerca del florecimiento prerromántico y romántico de la novela gótica, y los espectros son entitades que hay que tomarse en serio). Sigue justo después una historia a vuelo de águila de las luchas sociales, desde la antigua Roma hasta el nacimiento y desarrollo de la burguesía, y las páginas dedicadas a las conquistas de esta nueva clase “revolucionaria” constituyen su poema fundador, todavía válido para quienes apoyan el liberalismo.”


El primer capítulo, titulado “Burgueses y proletarios”, ofrece una reseña del desarrollo histórico de la sociedad capitalista, describe el papel desempeñado por la burguesía en la historia y el origen del proletariado, en estas páginas se explica el proceso de transformación de la clase obrera y revela su papel como “sepulturero” de la burguesía.
El segundo capítulo, “Proletarios y comunistas”, describe el papel del partido comunista y su relación indisoluble con la clase obrera como vanguardia de la clase. “Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto” lo señalaron en su obra.


En esta parte, Marx y Engels demuestran que la destrucción de la propiedad burguesa garantiza la propiedad personal de los trabajadores, pues es la propia industria y el desarrollo del capitalismo la que la abolió.


Al final del capítulo se enumeran las medidas revolucionarias que deberá realizar el proletariado al llegar al poder. El desarrollo de la lucha de clases determinó que se ratifiquen los principios generales aunque varias de las medidas prácticas deberían ser revisadas, este criterio es expresado por los propios autores en el prólogo a la edición alemana de 1872.
El tercer capítulo es un análisis de las distintas formas de socialismo existentes a la época, es una crítica a las corrientes burguesas o pequeñoburguesas al interno del movimiento obrero, que esconden sus intenciones anti revolucionarias bajo un lenguaje “revolucionario”


En el cuarto capítulo se aborda la táctica del Partido Comunista. “Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero, al mismo tiempo, defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de ese movimiento.” “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos.


Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.” De esta manera termina esta obra histórica, que guía al proletariado internacional por 173 años.
En esta obra Marx y Engels desnudaron el capitalismo, establecieron los primeros pincelazos de la crítica al sistema, misma que se profundizará en El Capital. Los maestros del proletariado establecieron como principios fundamentales de esta sociedad:
a) la propiedad privada de los medios de producción y b) la explotación del hombre por el hombre.
Los EEUU, los países europeos, Japón, Rusia, China han devastado, saqueado y esclavizado a cientos de millones de personas en África, Asia, América Latina y el Caribe, entre otros territorios.


Según los últimos estudios de Oxfam: “Desde el año 2010, la riqueza de esta élite económica ha crecido en un promedio del 13% al año; seis veces más rápido que los salarios de las personas trabajadoras que apenas han aumentado un promedio anual del 2%. Entre marzo de 2016 y marzo de 2017 se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, con un nuevo milmillonario cada dos días.” Como se puede apreciar, los datos demuestran la tesis establecida en el Manifiesto, que el capitalismo ha convertido a la dignidad personal en un simple valor de cambio.


La actual globalización capitalista ha mercantilizado no sólo todas las relaciones sociales, los productos de la naturaleza, los sentimientos, sino incluso los propios órganos humanos y hasta el material genético. Hoy son mercancías todas las cosas, desde las más microscópicas hasta las más descomunales.
“La burguesía, al explotar el mercado mundial, da a la producción y al consumo de todos los países un sello cosmopolita. Entre los lamentos de los reaccionarios destruye los cimientos nacionales de la industria. Las viejas industrias nacionales se vienen a tierra, arrolladas por otras nuevas, cuya instauración es problema vital para todas las naciones civilizadas; por industrias que ya no transforman como antes las materias primas del país, sino las traídas de los climas más lejanos y cuyos productos encuentran salida no sólo dentro de las fronteras, sino en todas las partes del mundo” señaló Marx en el Manifiesto, y no se equivocó.


Las cadenas de valor están extendidas en las ramas del automóvil, textiles, electrónica y otras. Un teléfono Apple, por ejemplo, es fabricado en EEUU, Japón, Corea del Sur, Países Bajos, Francia, Italia, China y a veces incluso India y Vietnam. Un avión Boeing 787 es producido en 66 países diferentes.
El desarrollo de la ciencia y la tecnología no han suprimido la relación capital – trabajo, se ha perfeccionado, convirtiéndose los procesos productivos en una verdadero desangre de plusvalía.
En América Latina y el Caribe, el 16% de los trabajadores asalariados y el 28% de los trabajadores por cuenta propia se encuentran en situación de pobreza, es decir, ganan menos de un dólar diario. Las protestas protagonizadas por los trabajadores, jóvenes, mujeres, en varios países de Europa, América y Asia, son resultados concretos de la lucha de clase de los pueblos que no aceptan tales condiciones y resisten colectivamente a la política reaccionaria de la clase dominante.


El análisis actual que se puede hacer del Manifiesto Comunista constata el fracaso histórico del capitalismo y su fase imperialista, este fracaso ha tenido como contrario la resistencia popular, a través de varias formas, la lucha armada, la participación electoral, el combate a la corrupción, la lucha por salarios justos entre otros, reafirman la vigencia y actualidad del pensamiento revolucionario en pleno siglo XXI.

sábado, 13 de febrero de 2021

Miniserie EL TREN DE LENIN

febrero 13, 2021

 

Trailer






Parte 1

Tren de Lenin 1

En 1917, un hombre de negocios judío propone a Alemania un plan para poner fin a las hostilidades en el frente oriental: permitir el regreso a San Petersburgo de Vladimir Lenin, al que había conocido en su exilio suizo. parte 2 aquí: https://www.facebook.com/116516588422707/videos/215165823470678

Publicado por Juventud Revolucionaria del Ecuador en Jueves, 24 de diciembre de 2020

Parte 2

Tren de Lenin 2

Hambre, miedo, y violencia aumentan en un tren con rumbo a Rusia que transporta a Lenin y a un posible asesino. Parte 1 aquí: https://www.facebook.com/116516588422707/videos/220102713075671

Publicado por Juventud Revolucionaria del Ecuador en Jueves, 24 de diciembre de 2020

Arauz y Correa no representan a la juventud

febrero 13, 2021

 

Con el cuento de un "candidato joven que representa a los jóvenes", que incluso ahora se autodenomina feminista animalista, el correísmo pretende que la juventud vote por quienes en 14 años de gobierno dejaron más de 1.2 millones de jóvenes sin poder ingresar a la universidad, 300 mil en el desempleo, más de 700 estudiantes sancionados, reubicados, torturados, encarcelados por ejercer el derecho a protestar. Estos enemigos de la juventud, ahora vienen a rogar por nuestros votos.

A ANDRÉS ARAUZ lo presentan como el joven ejemplar, el esforzado migrante, el profesional limpio, pero no es más que una máscara. No es ejemplo para la juventud un borracho que atropella peatones, que tiene denuncias por estafas, coimas y ha sido un peón de Correa, que recorrió múltiples cargos de alto rango con muy poca duración, en los que firmaba contratos a dedo y otras joyas más.

La juventud no es un botín político del cual Correa, Lasso, Nebot o cualquier otro se pueden aprovechar; la juventud por condición propia es rebelde, soñadora y aspira a un cambio, ese cambio no está en quienes estando en el poder llenaron sus bolsillos y nos perjudicaron. Arauz es la marioneta que representa ese pasado de corrupción, represión y autoritarismo, cumple el mismo papel que en su momento Moreno y ya vemos cuál ha sido el terrible resultado para el país.

Para la juventud del Ecuador, el cambio está en regresar a ver al mismo pueblo, en confiar en quienes hemos luchado contra el correísmo y morenismo, por la defensa del agua y la vida, contra la explotación y desempleo, por una mejor educación. La juventud tiene en su voto la posibilidad de elegir a representantes de su mismo pueblo y generar un cambio, o puede seguir votando por los que han destruido su presente y quieren robar su futuro.


¿La juventud es feliz?

febrero 13, 2021

 

Hace unos días, una encuesta de la asociación mundial WIN señaló a Ecuador como el tercer país con el índice de felicidad más alto del mundo, con un 77%, pero en cuanto al optimismo, está por debajo del promedio. Es decir, la gente prefiere sentirse feliz pese a que mire con pesimismo sus condiciones de vida, dejando el optimismo solo cuando mira el mañana y espera que las cosas cambien, por ejemplo con en este nuevo año, que es en lo que coinciden varias encuestadoras locales.


En contraste con la felicidad, el pesimismo es una variable que crece, en el año pasado aumentaron los suicidios, a pocos días de iniciado este año, han habido varios intentos frustrados del mismo. La soledad y depresión son sentimientos recurrentes en especial en la juventud, pese a que por ejemplo los organismos internacionales y medios de comunicación dicen que “las redes sociales nos han conectado más”. 


La prosperidad económica de un país, tradicionalmente ha sido traducida -por la burguesía- en bienestar humano, pero se diluye contrastado con el reciente estudio de los países nórdicos sobre las redes sociales y la felicidad de los jóvenes, donde se demuestra que un mayor acceso a las tecnologías y acceso al Internet, junto a un mayor consumo de redes sociales se asocia significativamente con una menor satisfacción con la vida, comparaciones sociales negativas, menor confianza en los demás, menor participación en eventos culturales y menos voluntariado. Es decir, el uso de las tecnologías y el Internet buscan construir una ilusión de “felicidad virtual” como puerta de escape frente a una realidad desalentadora. 


Las cada vez más deterioradas condiciones de vida son percibidas por las y los jóvenes, el capitalismo se fuerza por darle una de muchas alternativas con las redes sociales que se vuelven cada vez más sofisticadas, complejas y poderosas, buscan aumentar su retención en ellas para así aumentar sus ganancias, a la par que intentan alejarla de las preocupaciones del mundo real y brindarle una falsa sensación de felicidad, que no resulta, pues hasta biologicamente la inconformidad y rebeldía es una constante social y cada vez que intentan contener y engañar a la juventud, esta estalla majestuosa como un volcán.

Emprendimientos y créditos justifican empleo inadecuado

febrero 13, 2021

“El joven no quiere un empleo estable, le interesa mejorar sus ingresos y ser su propio jefe” sostiene desde hace meses Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito. Iván Granda, ex ministro del MIES, dijo en una entrevista en junio pasado que son alrededor de 6,3 millones de ecuatorianos los que están sin empleo o con empleos inadecuados, y que se deben generar condiciones adecuadas para “emprender”. En esa línea, desde BanEcuador anuncian créditos a “emprendedores jóvenes”, al igual que los bancos privados. 

Los jóvenes están forzados a buscar solución de manera individual al problema del empleo, que es un asunto que la sociedad en conjunto debe resolverlo, por ser una necesidad vital para su supervivencia, y la única alternativa que le presentan es el “emprendimiento”, que en la absoluta mayoría de los casos termina en pérdida de lo invertido y, luego, el tener que aceptar cualquier empleo en las peores condiciones. La idea del emprendimiento, esgrimida por la burguesía, tiene connotaciones ideológicas antes que soluciones reales, pues, así buscan afirmar el mito del “empresario que sale desde abajo” y del “pobre que es pobre porque quiere”, negando así, toda la estructura edificada para la explotación de millones de seres humanos, para beneficio de unos cuantos. 

Según la Escuela de Negocios de la Espol, el 32 % de la población de 18 a 34 años está involucrada en la puesta en marcha de un negocio, pero el 90% de los denominados emprendimientos no llega a los tres años y, apenas, el 3% de esos proyectos triunfan. Todos son contabilizados como empleos juveniles, pero sin estabilidad económica ni laboral, sin seguridad social, con largas jornadas laborales y otros que expresan un retroceso de más de un siglo en derechos. Ese es el modelo que promueve la burguesía. 

Un informe del observatorio de Pymes de la Universidad Andina, señala que el 75% del empleo privado proviene de las micro, pequeñas y medianas empresas, siendo 99 de cada 100 establecimientos y apenas el 0,2% de la gran empresa, pero su productividad laboral es 5 veces superior a la micro empresa, que es el 44% del sector empresarial. 

Como la burguesía gobierna, logran evasión tributaria y otros beneficios, asegurando que la balanza beneficie a su minúsculo sector de la gran empresa, aunque son los que menos empleo generan. 

La ONU señala que, según los datos del Consejo Internacional para la pequeña empresa, en 2019, los emprendimientos representan más del 90% del total de empresas, generan entre el 60% y el 70% del empleo y son responsables del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) a nivel mundial. Para “emprender” se necesita capital, el 70% de jóvenes que buscan un crédito juvenil fracasan al primer intento. El Ministerio de la Producción, MIPRO, dice que el programa de Impulso Joven tiene 40940 créditos, cifra insignificante para el universo de jóvenes, además de que tiene intereses altos, requisitos restrictivos, no existe un acompañamiento, asesoría y seguros de quiebra, que protejan a la juventud.

La pandemia de suicidios afecta a la juventud

febrero 13, 2021

En junio, La Comisión del Derecho a la Salud de la Asamblea Nacional presentó un informe sobre los suicidios en el país, las cifras son alarmantes e incluso se plantea que sería pertinente declararlo como una
emergencia sanitaria. El agravamiento de las condiciones de vida, afecciones psicológicas, problemas académicos e identidad de género, entro otros, serían las principales causas para este fenómeno del cual la juventud es la más expuesta. 

Según la OMS, cada año 800 mil personas cometen suicidio y es una de las principales causas de muertes entre adolescentes y jóvenes entre 15 y 29 años; según estudios realizados por el Observatorio Social del Ecuador, desde el 2014 hasta el 2019 se ha constatado que más de 5.300 personas se han suicidado en el país, eso significa que aproximadamente 2 a 3 suicidios por día, esta situación se ha agravado con la pandemia ya que, hasta noviembre se registraban 220 suicidios y 429 intentos. 

La escalada de suicidios, al igual que otros problemas sociales, son expresión de la crisis general del sistema capitalista, de su descomposición, de cómo desnaturaliza todas las esferas de la vida en sociedad, las mercantiliza y banaliza. En su afán de lucro, no le importa el bienestar de las personas, sólo su capacidad de generar ganancias, manipula su conciencia, crea falsas necesidades, idealiza estereotipos y prácticas nocivas, empuja a la gran mayoría de la humanidad a condiciones materiales y espirituales, cada vez más graves y desesperanzadoras. 

Durante este periodo, cientos de miles de jóvenes han visto deterioradas sus condiciones de vida y las de sus familias, las medidas impulsadas por el gobierno han afectado el acceso a la educación, al empleo, a la recreación, al deporte. Esta es una época en la que ha crecido la población afectada en su salud mental, expresada principalmente en cuadros de depresión, ansiedad y estrés. 

Es preciso que, en el entorno familiar y social, se generen condiciones para mejorar el diálogo y tomar medidas para detectar los posibles indicios de tendencias suicidas. En el seno de nuestras organizaciones es necesario estrechar los lazos de unidad, solidaridad y confraternidad; también debemos brindar apoyo a nuestros compañeros y compañeras que tengan dificultades de cualquier índole. Pero, además, necesitamos desarrollar una importante labor ideológica para que nuestra militancia se predisponga a defender la vida, a luchar por la revolución, con la cual podremos mejorar las condiciones de vida de todos y todas. 

Victoria del Bloque Popular y de Izquierda

febrero 13, 2021

 
Temor en los grandes grupos económicos y euforia entre los trabajadores y los pueblos del Ecuador caracteriza el estado de ánimo existente en la sociedad ecuatoriana, al conocerse los resultados de los comicios presidenciales del 7 de febrero.

Euforia debido a la votación alcanzada por la candidatura del bloque popular y de izquierda, encabezada por Yaku Pérez, que le ubica en la segunda vuelta electoral; temor en la burguesía, porque esa candidatura tiene todas las condiciones para triunfar en las elecciones del 11 de abril. Los esfuerzos que las clases dominantes efectuaron –apoyándose en sus poderosas maquinarias electorales y en los grandes medios de comunicaciónpara presentar una lid que prácticamente tenía definidos a los dos finalistas, Arauz y Lasso, fracasaron.
En el curso de la campaña debieron reconocer la fortaleza de la candidatura de Yaku, pero siempre intentaron presentarlo distanciado de quien era ubicado como segundo en las preferencias; inclusive, con los desprestigiados exit poll, al finalizar las elecciones, también buscaron afirmar su estrategia para, seguramente, asegurar que los ecuatorianos acepten un resultado electoral que intentan torcerlo: pero su libreto está fracasando.
A pesar de que el correísmo públicamente festeja sus resultados, puertas adentro no pueden ocultar su preocupación. Su objetivo era triunfar en una sola vuelta y no solo que no lograron, sino que su votación es menor a la que obtuvieron en las elecciones de hace cuatro años, con Lenin Moreno como candidato. La derrota de su estrategia es mayor cuando saben que ahora deben medirse con el bloque popular y de izquierda. #Elecciones2021Ec #YakuPresidente

RACISMO CORREISTA

febrero 13, 2021

 

En estas pocas horas, desde chats grupales de WhatsApp de Correístas, difunden imágenes de falsos medios de comunicación, montajes y videos truqueados, donde predomina racismo cargado de #Odio contra Yaku Pérez Guartambel, unas publicaciones dicen que "jamás ganará ese Yaku indio del páramo", otras dicen que "Yaku no es indio". Por lo visto, volvieron los "etnógrafos", que para ocultar incapacidad de su candidato Arauz y no logran ganar más votos, creen que llegarán a Carondelet con contra campaña. (En los comentarios dejamos la capturas de pantalla de los grupos correístas de WhatsApp, y quien quiera ir a Twitter, podrá leer como incluso los mismos correístas piden a Correa que deje que tanto racismo y odio)

Estos que dicen que "Yaku no es indio", les preguntamos, ¿Por qué no dijeron eso cuándo fue electo en 2013 y reelecto en 2017 como presidente de la #ECUARUNARI?, o, ¿porqué no saltaron con el genoma en la mano, cuando fue electo presidente y coordinador de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas? Otros dicen: "Yaku no se llama Yaku, se llama Carlos", cuando es un derecho de todas y de todos, llamarnos como nos sintamos mejor identificados, y todo aquel que haya ido a sufragar, vio la foto de Yaku con su nombre <>.


Otros dicen que es aliado del banquero Lasso, porque, en una declaración dijo que "Es preferible que gobierne un banquero, antes que el correísmo" y la historia ha dado la razón: El candidato de la mal llamada "revolución ciudadana" es el miserable que está vendiendo el país al peso al #FMI, que quiere privatizar y las áreas estratégicas y elimina los derechos de los trabajadores. El banquero - si, mañosa y oportunistamente, pero obligado- tuvo que adquirir compromisos con los sectores populares, a ofrecer cosas como el libre ingreso a la Universidad, mientras el títere de Correa, venía con la misma prepotencia que su jefe.

Orgullosos estaban cuando "un indígena ganó la #Prefectura en una provincia como Azuay o una ciudad como Cuenca", se encrestaban al defender, en medio de la pandemia, la gestión de Pérez, que es totalmente distinta a la de otros prefectos que han brillado por su ausencia o se han dedicado a robar. Sacaban pecho cuando Yaku sanitizaba sectores, entregaba kits, apoyaba a los pequeños productores, mandaba ayuda a Guayas, hacia intercambios con Esmeraldas. Esto, hasta hizo que se contagie de covid-19, de verdad y no como sainete.

Hay audaces que, hasta dicen que nunca ha luchado, que, en el Levantamiento indígena-popular de octubre, hasta se opuso a la pelea. Y, esto no es más que una bajeza, porque, también, muchos estuvieron contentos cuando la ECUARUNARI levantó dos o tres caminatas por el agua, en todo el país, contra la minería a gran escala en la época de Correa, todos denunciamos cuando, en uno de los paros del Pueblo fue agredido y detenido, cuando detuvieron y de portaron a su compa #Manuela, cuando casi le matan en Río Blanco. Y todos hemos visto la lucha antiminera que se levanta en Azuay, aunque ya tres veces la Corte Constitucional niega el pedido de Consulta.

Entonces, detrás de estas acusaciones no hay ni defensores de los indígenas frente a un "mestizo disfrazado" , ni izquierdistas contra pactos con la derecha, ni luchadores sociales que se sienten utilizados. Aquí, lo que hay, son sectores de la propia derecha que - aprovechándose de los límites de la democracia burguesa, de las propias críticas y desencuentros que, como en cualquier lado hay, existe entre nuestros compañeros del movimiento indígena, de las aspiraciones justas de dirigentes destacados y de sus bases- quieren debilitar el proyecto unitario que le ha costado, incluso vidas, a nuestros pueblos.

Si, como han dicho los dirigentes de la #CONAIE, hay muchas cosas que mejorar, corregir y, hasta de plano, rechazar, como, por ejemplo, la cuasi vicepresidenta que, por suerte, se fue a tiempo por lo que ella mismo calificó como "visiones contrarias con el movimiento indígena". Si, hay derecho a no estar de acuerdo, pero, frente a la ofensiva neoliberal, ante los intentos de los correistas de pretender volver como "salvadores", ¿A quién le interesa que el movimiento indígena y el pueblo aparezca dividido?

Esos que impulsan odio y mentiras, digan lo que quieran, la JRE hemos peleado junto a Yaku contra las mineras, contra el gobierno de Correa y Moreno, hemos aguantado persecución, gas lacrimógeno, golpizas y hasta cárcel, eso es lo que le hemos visto y hacer todo este tiempo. Quienes quieran crearse esta campaña RACISTA, voten, si quieren por el títere de Correa que no puede ni hablar por si mismo, nunca ha trabajado más que como empleado en los gobiernos de Correa y Moreno, los que aún creen en el "#nulo", no voten, también, y esperarán sentados a que, por su ausencia, "se caiga el sistema capitalista" o la democracia burguesa. Pero, para cambiar la sociedad, para hacer una verdadera revolución, hay que aprovechar cualquier resquicio y recurrir a todas las formas de lucha y espacios que sean posibles. Pero, sobretodo, lograr que las masas populares sepan que son los pueblos los que hacen su historia, no los caudillos, y, también, tejer lazos de unidad, duradera si, pero, también, para enfrentar estas urgencias. Estamos a puertas de un posible gobierno del pueblo con Yaku Perez Guartambel, y la JRE estamos en las calles y barrios populares, exigiendo en a las afueras del CNE en varias provincias, en las redes sociales y medios de comunicación, en todos esos espacios estamos luchando para llegar a segunda vuelta y derrotar de una vez por todas al feriado bancario y la década robada.


JUVENTUD REVOLUCIONARIA DEL ECUADOR

Solidaridad con el rapero Pablo Hasel

febrero 13, 2021

 

A inicios de este año, fue notificado el rapero español revolucionario y antifascista, Pablo Hasel, de la fecha límite de 10 días para ingresar a prisión, que se cumplen hoy, bajo el delito de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y las instituciones del Estado.

Los hechos por los que Hasel tendrá que ingresar en prisión se remontan al periodo comprendido entre 2014 y 2016, cuando publicó 64 mensajes en Twitter y una canción en el canal de vídeos en internet Youtube. En uno de los mensajes, publicado en marzo de 2016, escribió Solidaridad con Pablo Hasel junto a una fotografía de la miembro del grupo GRAPO, Victoria Gómez: “Las manifestaciones son necesarias, pero no suficientes, apoyemos a quienes han ido más allá”. En su red social, el rapero contaba entonces con 54.000 seguidores (actualmente son más de 100.000). También imputó al rey emérito y a Felipe VI, la comisión de mmúltiples delitos, incluso de homicidio y de malversación. “Los amigos del reino español bombardeando hospitales, mientras Juan Carlos se va de putas con ellos”, escribió en enero de aquel año.
Con la condena impulsada contra Pablo, se representa que el Estado español busca demostrar el régimen represivo, heredero de la tradición fascista, que persigue aquellos personajes que luchan por alcanzar una nueva sociedad, por defender los derechos humanos y combatir por transformar la República. El artista ejerció su derecho a opinar sobre política, nadie debería ser condenado penalmente por tuitear o cantar contra el poder, esta condena va más allá de los estándares internacionales sobre libertad de expresión por lo que organizaciones como Amnistía Internacional lo han condenado. La condena a Pablo es un intento vano por callar la voz de lucha y protesta de los combatientes que confrontan a la monarquía y el Estado burgués. Se trata de seguir la línea fascista que impulsó Franco y persiguió a cientos de combatientes que fueron encarcelados, fusilados y reprimidos por la dictadura fascista.
Con el ejemplo de Federico García Lorca, de Miguel Hernández, Antonio Machado y miles de combatientes que confrontaron al fascismo, hoy, Pablo Hasel demuestra dignidad y compromiso con las causas justas para alcanzar una sociedad donde el arte no sea perseguido, que los pueblos tengan derecho a la libertad de expresión.
La Juventud Revolucionaria del Ecuador y el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador levanta su voz de lucha y solidaridad con el rapero Pablo Hasél y los pueblos españoles, a la vez, rechazamos la persecución política y la violación a los derechos humanos.

Tareas de las Juventudes Comunistas - V. I. Lenin

febrero 13, 2021

Discurso en la I Sesión del III Congreso de Juventudes Comunistas de Rusia
Moscú, 2 de octubre de 1920


(Si prefieres, escúha el audio-libro y sigue la lectura: https://youtu.be/BPcxPhjdd7A)


 (Lenin es recibido por una calurosa ovación del congreso.)

Camaradas: quisiera hablarles hoy de las tareas fundamentales de la Unión de Juventudes Comunistas y, con este motivo, de lo que deben ser las organizaciones de la juventud en una república socialista en general.


Este problema merece tanto más nuestra atención cuanto que, en cierto sentido, puede decirse que es precisamente a la juventud a quien incumbe la verdadera tarea de crear la sociedad comunista. Pues es evidente que la generación de militantes educada bajo el régimen capitalista puede, en el mejor de los casos, resolver la tarea de destruir los cimientos del viejo modo de vida del capitalismo, basado en la explotación. Lo más que podrá hacer será llevar a cabo las tareas de organizar un régimen social que ayude al proletariado y a las clases trabajadoras a conservar el Poder en sus manos y a crear una sólida base, sobre la que podrá edificar únicamente la generación que empieza a trabajar ya en condiciones nuevas, en una situación en la que no existen relaciones de explotación entre los hombres.

Pues bien, al abordar desde este punto de vista el problema de las tareas de la juventud, debo decir que las tareas de la juventud en general y de las Uniones de Juventudes Comunistas y otras organizaciones semejantes en particular, podrían definírse en una sola palabra: aprender.

Pero claro está que esto no es más que "una palabra", que no responde a los interrogantes principales, a los más importantes: ¿qué y cómo aprender? Y en este problema lo esencial es que, con la trasformación de la vieja sociedad capitalista, la enseñanza, la educación y la instrucción de las nuevas generaciones, destinadas a crear la sociedad comunista, no pueden seguir siendo lo que eran. Ahora bien, la enseñanza, la educación y la instrucción de la juventud deben partir de los materiales que nos ha legado la antigua sociedad. No podemos edificar el comunismo si no es a partir de la suma de conocimientos, organizaciones e instituciones, con el acervo de medios y fuerzas humanas que hemos heredado de la vieja sociedad. Sólo trasformando radicalmente la enseñanza, la organización y la educación de la juventud, conseguiremos que el resultado de los esfuerzos de la joven generación sea la creación de una sociedad que no se parezca a la antigua, es decir, de la sociedad comunista. Por ello debemos examinar en detalle qué debemos enseñar a la juventud y cómo debe aprender ésta si quiere merecer realmente el nombre de juventud comunista, cómo hay que prepararla para que sepa terminar y coronar la obra que nosotros hemos comenzado.

Debo decir que la primera respuesta y la más natural parece ser que la Unión de Juventudes, y en general toda la juventud que quiera el advenimiento del comunismo, tiene que aprender el comunismo.

Pero esta respuesta, "'aprender el comunismo", es demasiado general. ¿Qué hay que hacer para aprender el comunismo? De entre la suma de conocimientos generales, ¿qué es lo que hay que escoger para adquirir la ciencia del comunismo? Aquí nos amenazan una serie de peligros, que surgen por doquier en cuanto se plantea mal la tarea de aprender el comunismo o cuando se entiende de una manera demasiado unilateral.

A primera vista, naturalmente, parece que aprender el comunismo es asimilar el conjunto de los conocimientos expuestos en los manuales, folletos y trabajos comunistas. Pero esta definición sería demasiado burda e insuficiente. Si el estudio del comunismo consistiera únicamente en saber lo que dicen los trabajos, libros y folletos comunistas, esto nos daría fácilmente exégetas o fanfarrones comunistas, lo que muchas veces nos causaría daño y perjuicio, porque estos hombres, después de haber leído mucho y aprendido lo que se expone en los libros y folletos comunistas, serían incapaces de coordinar todos estos conocimientos y de obrar como realmente exige el comunismo.

Uno de los mayores males y calamidades que nos ha dejado en herencia la antigua sociedad capitalista, es un completo divorcio entre el libro y la vida práctica, pues teníamos libros en los que todo estaba expuesto en forma perfecta, pero en la mayoría de los casos no eran sino una repugnante e hipócrita mentira, que nos pintaba un cuadro falso de la sociedad capitalista.

Por eso, sería una gran equivocación limitarse a aprender el comunismo simplemente de lo que dicen los libros. Nuestros discursos y artículos de ahora no son simple repetición de lo que antes se ha dicho sobre el comunismo, porque están ligados a nuestro trabajo cotidiano en todos los terrenos. Sin trabajo, sin lucha, el conocimiento libresco del comunismo, adquirido en folletos y obras comunistas, no tiene absolutamente ningún valor, porque no haría más que continuar el antiguo divorcio entre la teoría y la práctica, que era el más nocivo rasgo de la vieja sociedad burguesa.

El peligro sería mucho mayor todavía, si quisiéramos aprender solamente las consignas comunistas. Si no comprendiéramos a tiempo la importancia de este peligro, si no hiciéramos toda clase de esfuerzos por evitarlo, la existencia de medio millón o de un millón de jóvenes de ambos sexos, que después de semejante estudio del comunismo se llamasen comunistas, causaría un gran perjuicio a la causa del comunismo.

Se nos plantea, pues, la cuestión de cómo debemos coordinar todo esto para aprender el comunismo. ¿Qué debemos tomar de la vieja escuela, de la vieja ciencia? La vieja escuela declaraba que quería crear hombres instruidos en todos los dominios y que enseñaba las ciencias en general. Ya sabemos que esto era pura mentira, puesto que toda la sociedad se basaba y cimentaba en la división de los hombres en clases, en explotadores y explotados. Como es natural, toda la vieja escuela, saturada de espíritu de dase, no daba conocimientos más que a los hijos de la burguesía. Cada una de sus palabras estaba adaptada a los intereses de la burguesia. En estas escuelas, más que educar a los jóvenes obreros y campesinos, los preparaban para mayor provecho de esa misma burguesía. Se los educaba con el fin de formar servidores útiles, capaces de aumentar los beneficios de la burguesía, sin turbar su ociosidad y sosiego. Por eso, al condenar la antigua escuela, nos hemos propuesto tomar de ella únicamente lo que nos es necesario para lograr una verdadera educación comunista.

Y ahora voy a tratar de las censuras, de los reproches que se dirigen por lo común a la escuela antigua y que conducen muchas veces a interpretaciones enteramente falsas. Se dice que la vieja escuela era una escuela libresca, una escuela de adiestramiento autoritario, una escuela de enseñanza memorista. Esto es cierto, pero hay que saber distinguir en la vieja escuela, lo malo de lo útil para nosotros, hay que saber escoger lo necesario para el comuismo.

La vieja escuela era libresca, obligaba a almacenar una masa de conocimientos inútiles, superfluos, muertos, que atiborraban la cabeza y trasformaban a la generación joven en un ejército de funcionarios cortados todos por el mismo patrón. Pero concluir de ello que se puede ser comunista sin haber asimilado los conocimientos acumulados por la humanidad, sería cometer un enorme error. Nos equivocaríamos si pensáramos que basta con saber las consignas comunistas, las conclusiones de la ciencia comunista, sin haber asimilado la suma de conocimientos de los que es consecuencia el comunismo. El marxismo es un ejemplo de cómo el comunismo ha resultado de la suma de conocimientos adquiridos por la humanidad.

Ya habrán ustedes leído y oído que la teoría comunista, la ciencia comunista, creada principalmente por Marx, que esta doctrina del marxismo ha dejado de ser obra de un solo socialista, genial del siglo XIX, para trasformarse en la doctrina de millones y decenas de millones de proletarios del mundo entero, que se inspiran en ella en su lucha contra el capitalismo. Y si preguntan ustedes por qué ha podido esta iloetrina de Marx conquistar millones y decenas de millones oc corazones en la clase más revolucionaria, se les dará una sola respuesta: porque Marx se apoyaba en la sólida base de los conocimientos humanos adquiridos bajo el capitalismo. Al estudiar las leyes del desarrollo de la sociedad humana, Marx comprendió el carácter inevitable del desarrollo del capitalismo, que conduce al comunismo, y - esto es lo esencial - lo demostró basándose exclusivamente en el estudio más exacto, detallado y profundo de dicha sociedad capitalista, asimilando plenamente todo lo que la ciencia había dado hasta entonces. Todo lo que había creado la sociedad humana, lo analizó Marx en un espíritu crítico, sin desdeñar un solo punto. Todo~ lo que había creado el pensamiento humano, lo analizó, lo sometió a la crítica, lo comprobó en el movimiento obrero; formuló luego las conclusiones que los hombres, encerrados en los límites estrechos del marco burgués o encadenados por los prejuicios burgueses, no podían extraer.

Esto hay que tenerlo en cuenta cuando hablamos, por ejemplo, de la cultura proletaria. Si no nos damos perfecta cuenta de que sólo se puede crear esta cultura proletaria conociendo exactamente la cultura que ha creado la humanidad en todo su desarrollo y trasformándola, si no nos damos cuenta de esto, jamás podremos resolver este problema. La cultura proletaria no surge de fuente desconocida, no brota del cerebro de los que se llaman especialistas en la materia. Sería absurdo creerlo así. La cultura proletaria tiene que ser desarrollo lógico del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de los terratenientes y los burócratas. Estos son los caminos y los senderos que han conducido y continúan conduciendo hacia la cultura proletaria, del mismo modo que la economía política, trasformada por Marx, nos ha mostrado adónde tiene que llegar la sociedad humana, nos ha indicado el paso a la lucha de clases, al comienzo de la revolución proletaria.

Cuando con frecuencia oímos, tanto a algunos jóvenes como a ciertos defensores de los nuevos métodos de enseñanza, atacar la vieja escuela diciendo que sólo hacía aprender de memoria los textos, les respondemos que, sin embargo, es preciso tomar de esta vieja escuela todo lo que tenía de bueno. No hay que imitarla sobrecargando la memoria de los jóvenes con un peso desmesurado de conocimientos, inútiles en sus nueve décimas partes y desvirtuados el resto; pero de aquí no se sigue en modo alguno que podamos contentarnos con conclusiones comunistas y limitarnos a aprender de memoria consignas comunistas. De este modo no llegaríamos jamás al comunismo. Para llegar a ser comunistas, hay que enriquecer indefectiblemente la memoria con los conocimientos de todas las riquezas creadas por la humanidad.

No queremos una enseñanza mecánica, pero necesitamos desarrollar y perfeccionar la memoria de cada estudiante dándole hechos esenciales, porque el comunismo sería una vaciedad, quedaría reducido a una fachada vacía, el comunista no sería más que un fanfarrón, si no comprendiese y asimilase todos los conocimientos adquiridos. No sólo deben ustedes asimilarlos, sino asimilarlos en forma crítica, con el fin de no amontonar en el cerebro un fárrago inútil, sino de enriquecerlo con el conocimiento de todos los hechos, sin los cuales no es posible ser hombre culto en la época en que vivimos. El comunista que se vanagloriase de serlo, simplemente por haber recibido conclusiones ya establecidas, sin haber realizado un trabajo muy serio, difícil y grande, sin analizar los hechos frente a los que está obligado a adoptar tina actitud crítica, sería un comunista lamentable. Nada podría ser tan funesto como una actitud tan superficial. Si sé que sé poco, me esforzaré por saber más, pero si un hombre dice que es comunista y que no tiene necesidad de conocimientos sólidos, jamás saldrá de él nada que se parezca a un comunista.

La vieja escuela forjaba los servidores necesarios para los capitalistas; de los hombres de ciencia hacía personas obligadas a escribir y hablar al gusto de los capitalistas. Eso quiere decir que debemos suprimirla. Pero si debemos suprimirla, destruirla, ¿quiere esto decir que no debemos tomar de ella todas las cosas necesarias que ha acumulado la humanidad? ¿Quiere decir que no debemos saber distinguir entre lo que necesitaba el capitalismo y lo que necesita el comunismo?

En lugar del adiestramiento impuesto por la sociedad burguesa contra la voluntad de la mayoría, nosotros colocamos la disciplina conciente de los obreros y campesinos, que, a su odio contra la vieja sociedad, unen la decisión, la capacidad y el deseo de unificar y organizar sus fuerzas para esta lucha, con el fin de crear, con millones y decenas de millones de voluntades aisladas, divididas, dispersas en la inmensa extensión de nuestro país, una voluntad única, porque sin ella seremos inevitablemente vencidos. Sin esta cohesión, sin esta disciplina conciente de los obreros y de los campesinos, nuestra causa es una causa perdida. Sin ellas seremos incapaces de derrotar a los capitalistas y terratenientes del mundo entero. No, sólo no llegaríamos a construir la nueva sociedad comunista, sino ni siquiera a asentar sólidamente sus cimientos. Así, a pesar de condenar la vieja escuela, a pesar de alimentar contra ella un odio absolutamente legítimo y necesario, a pesar de apreciar el deseo de destruirla, debemos comprender que hay que sustituir la antigua escuela libresca, la enseñanza memorista y el anterior adiestramiento autoritario, por el arte de asimilar toda la suma de los conocimientos humanos, y de asimilarlos de modo que el comunismo sea para ustedes, no algo aprendido de memoria, sino algo pensado por ustedes mismos, y cuyas conclusiones se impongan desde el punto de vista de la educación moderna.

Así es como hay que plantear las tareas fundamentales, cuando se habla de aprender el comunismo.

Para explicarles esto y a la vez aprender los problemas del método, tomaré un ejemplo práctico. Todos saben que ahora, inmediatamente después de los problemas militares, después de las tareas de la defensa de la República, surge ante nosotros el problema económico. Sabemos que es imposible edificar la sociedad comunista sin restaurar la industria y la agricultura, pero que no se trata de restablecerlas en su forma antigua. Hay que restaurarías conforme con la última palabra de la ciencia, sobre una base moderna. Ustedes saben que esta base es la electricidad; que sólo el día en que todo el país, todas las ramas de la industria y de la agricultura estén electrificadas, el día en que realicen esta tarea, sólo entonces, podrán edificar, para ustedes, la sociedad comunista que no podrá edificar la generación anterior. La tarea que les corresponde es restablecer la economía de todo el país, reorganizar y restaurar la agricultura y la industria sobre una base técnica moderna, fundada en la moderna ciencia y técnica, en la electricidad. Ya comprenderán que la electrificación no puede ser obra de ignorantes, y que en esto harán falta algo más que nociones rudimentarias. No basta con comprender lo que es la electricidad; hay que saber cómo aplicarla técnicamente a la industria y a la agricultura y a cada una de sus ramas. Todo esto tenemos que aprenderlo nosotros mismos, y hay que enseñárselo a toda la nueva generación trabajadora. Esto es lo que debe hacer todo comunista conciente, todo joven que se estime comunista y se dé clara cuenta de que, por el hecho de ingresar en la Unión de Juventudes Comunistas, se ha comprometido a ayudar a nuestro partido a construir el comunismo y a ayudar a toda la joven generación a crear la sociedad comunista. Debe comprender que esto sólo será posible sobre la base de la instrucción moderna, y que si no posee esta instrucción, el comunismo será un simple anhelo.

El papel de la generación precedente consistía tan sólo en derribar a la burguesía. Criticar a la burguesía, desarrollar en las masas el sentimiento de odio contra ella, desarrollar la conciencia de clase, saber agrupar sus fuerzas, eran entonces las tareas esenciales. La nueva generación tiene ante sí una tarea más compleja. El deber de ustedes no es sólo el de reunir sus fuerzas para apoyar el poder de los obreros y campesinos contra la invasión de los capitalistas. Esto lo tienen que hacer. Lo han comprendido admirablemente, lo ve con claridad todo comunista. Pero no hasta con esto. Ustedes tienen que edificar la sociedad comunista. La primera parte del trabajo ha sido ya realizada en muchos terrenos. El antiguo régimen fue destruido como era preciso hacerlo; ya no es más que un montón de ruinas, que es a lo que debía quedar reducido. El terreno se encuentra ya desbrozado y, sobre este terreno, la nueva generación comunista debe ahora edificar la sociedad comunista. La tarea de ustedes es la edificación, y sólo podrán resolverla cuando hayan dominado toda la ciencia moderna, cuando sepan transformar el comunismo, de fórmulas hechas y aprendidas de memoria, consejos, recetas, directivas y programas, en esa realidad viva que otorga toda su unidad al trabajo inmediato; cuando sepan hacer del comunismo la guía de todo el trabajo práctico.

Esta es la tarea que no deben perder de vista cuando quieran instruir, educar y arrastrar a toda la joven generacion. Tienen que ser los primeros constructores de la sociedad comunista, entre los millones de constructores que deben ser los jóvenes de ambos sexos. Si no incorporan a esta edificación del comunismo a toda la masa de la juventud obrera y campesina, no construirán la sociedad comunista.

Y llego ahora, naturalmente, a la cuestión de cómo debemos enseñar el comunismo y cuál debe ser el carácter peculiar de nuestros métodos.

Me detendré ante todo en el problema de la moral comunista.

Tienen ustedes que educarse como comunistas. La tarea de la Unión de Juventudes consiste en organizar su actividad práctica de modo que al estudiar, organizarse, unirse y luchar, dicha juventud haga su educación de comunistas y la de todos los que la reconocen como su guía. Toda la educación, toda la enseñanza y toda la formación de la juventud contemporánea deben darle el espíritu de la moral comunista.

¿Pero existe una moral comunista? ¿Existe una ática comunista? Es evidente que sí. Se pretende muchas veces que nosotros no tenemos nuestra moral propia, y la burguesía nos acusa con frecuencia, a nosotros, comunistas, diciendo que negamos toda moral. Es una forma como cualquier otra de embrollar las ideas y de arrojar tierra a los ojos de los obreros y de los campesinos.

¿En qué sentido negamos la moral y la ética?

La negamos en el sentido en que la ha predicado la burguesía, deduciéndola de los mandamientos de Dios. Claro está que nosotros decimos que no creemos en Dios, y sabemos muy bien que el clero, los terratenientes y la burguesía hablaban en nombre de Dios para defender sus intereses de explotadores. O bien, en lugar de tomar como punto de partida de la moral los dictados de la ática, los mandamientos de Dios, partían de frases idealistas o semidealistas que, en definitiva, se parecían extraordinariamente a los mandamientos de Dios.

Nosotros negamos toda esta moralidad tomada de concepciones al margen de la naturaleza humana, al margen de las clases. Decimos que eso es engañar, embaucar a los obreros y campesinos y nublar sus cerebros, en provecho de los terratenientes y capitalistas.

Decimos que nuestra moral está enteramente subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado. Nuestra ática tiene por punto de partida tos intereses de la lucha de clases del proletariado.

La antigua sociedad estaba fundada en la opresión de todos los obreros y de todos los campesinos por los terratenientes y capitalistas. Necesitábamos destruirla, necesitábamos derribar a estos opresores, pero para ello debíamos crear la unidad. No era Dios quien podía crearla.

Esta unión no podía venir más que de las fábricas, de un proletariado disciplinado, arrancado de su viejo letargo. Solamente cuando se constituyó esta clase, comenzó el movimiento de las masas que condujo a lo que vemos hoy: al triunfo de la revolución proletaria en uno de los países más débiles, que se está defendiendo desde hace tres años contra el embate de la burguesía de todo el mundo. Vemos crecer en todo el muddo la revolución proletaria. Ahora decimos, fundándonos en la experiencia, que únicamente el proletariado ha podido crear una fuerza tan coherent; a la que sigue la clase campesina dispersa y fragmentada y que ha sido capaz de resistir todas las acometidas de los explotadores. Sólo esta clase puede ayudar a las masas trabajadoras a unirse, a agruparse, a hacer triunfar y consolidar definitivamente, a coronar, en definitiva, la construcción de la sociedad comunista.

Por eso, decimos que, para nosotros, la moral considerada fuera de la sociedad humana no existe; es un engaño. Para nosotros, la moral está subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado.

Ahora bien, ¿en qué consiste esta lucha de clases? En derribar al zar, en derribar a los capitalistas, en aniquilar a la clase capitalista.

¿Qué son las clases en general? Es lo que permite a una parte de la sociedad apropiarse del trabajo de otra. Si una parte de la sociedad se apropia de todo el suelo, tenemos la clase de los terratenientes y la de los campesinos. Si una parte de la sociedad posee las fábricas, las acciones y los capitales, mientras que la otra trabaja en esas fábricas, tenemos la clase de los capitalistas y la de los proletarios.

No fue difícil desembarazarse del zar: bastaron algunos días. No fue muy difícil echar a los terratenientes: pudimos hacerlo en algunos meses. Tampoco fue muy difícil echar a los capitalistas. Pero suprimir las clases es infinitamente más difícfl; subsiste aún la división en obreros y campesinos. En cuanto un campesino instalado en una parcela de tierra se apropia el trigo sobrante, es decir, trigo que no es indispensable para él ni para su ganado, mientras los demás carecen de pan, se convierte ya en un explotador. Cuanto más trigo retiene, más gana, y nada le importa que 105 demás tengan hambre: "Cuanto más hambre tengan, más caro venderá el trigo". Es preciso que todos trabajen con un plan común, en un suelo común, en fábricas comunes y conforme con normas comunes. ¿Es esto fácil de realizar? Ya ven ustedes mismos que es más difícil solucionar esto que echar al zar, a los terratenientes y a los capitalistas. Para eso es preciso que el proletariado trasforme, reeduque a una parte de los campesinos, y atraiga a su lado a los campesinos trabajadores, con el fin de quebrar la resistencia de los campesinos ricos, que lucran con la miseria de los demás. Resulta, pues, que la lucha del proletariado está lejos de haber terminado después de haber derribado al zar y expulsado a los terratenientes y a los capitalistas; justamente el llevarla a término es el objetivo del régimen al que llamamos dictadura del proletariado.

La lucha de clases continúa, sólo ha cambiado de forma. Es la lucha de clases del proletariado que tiene por objeto impedir el regreso de los antiguos explotadores y unir en un todo a la dispersa e ignorante masa campesina. La lucha de clases continúa y es nuestro deber subordinarle todos los intereses. Por eso le subordinamos nuestra moral comunista. Decimos: es moral lo que sirve para destruir la antigua sociedad explotadora y para agrupar a todos los trabajadores alrededor del proletariado, creador de la nueva sociedad comunista.

La moral comunista es la que sirve para esta lucha, la que une a los trabajadores contra toda explotación y contra toda pequeña propiedad, porque la pequeña propiedad entrega a un individuo lo que ha sido creado por el trabajo de toda la sociedad. La tierra es consideerada entre nosotros como propiedad común.

¿Qué ocurre si de esta propiedad común tomo una parte, si cultivo en ella dos veces más trigo del que necesito, si especulo con el sobrante de la cosecha, si calculo que cuanto más hambre padezcan otros, más caro me pagarán? ¿Obro cntonces como un comunista? No, obro como explotador, como propietario. Contra esto necesitamos luchar. Si las cosas continuasen así, volveríamos al pasado, a caer bajo el poder de los capitalistas y de la burguesía, como ha ocurridó más de una vez en las revoluciones anteriores. Para evitar que se restaure el poder de los capitalistas y de la burguesía, debemos prohibir cl mercantilismo, debemos impedir que unos individuos se enriquezcan a costa de los demás. Para esto es necesario que todos los trabajadores se sumen al proletariado e instauren la sociedad comunista. En esto consiste precisamente la característica esencial de la tarea más importante de la Unión de las Juventudes Comunistas y de las organizaciones de las juventudes comunistas. La antigua sociedad se basaba en el siguiente principio: saqueas a tu prójimo o te saquea él; trabajas para otro, u otro trabaja para ti; eres esclavista o esclavo. Es natural que los hombres educados en semejante sociedad asimilen, por así decirlo, con la leche materna, la psicología, la costumbre, la idea de que no hay más que amo o esclavo, o pequeño propietario, pequeño empleado, pequeño funcionario, intelectual, en una palabra, hombres que se ocupan exclusivamente de lo suyo sin pensar en los demás.

Si yo exploto mi parcela de tierra, poco me importan los demás; si alguien tiene hambre, tanto mejor: venderá más caro mi trigo. Si tengo mi puestecito de médico, de ingeniero, de maestro o de empleado, ¿qué me importan los demás? Si me arrastro ante los poderosos, es posible que conserve mi puesto y a lo mejor pueda hacer carrera y llegar a ser burgués. Esta psicología, esta mentalidad no pueden existir en un comunista. Cuando los obreros y campesinos demostraron que somos capaces con nuestras propias fuerzas de defendernos y de crear una nueva sociedad, en ese mismo momento nació la nueva educación comunista, educación creada en la lucha contra los explotadores y en alianza con el proletariado, contra los egoístas y los pequeños propietarios, contra ese estado de espíritu y esas costumbres que dicen: "Yo busco mi propio beneficio y lo demás no me interesa".

He aquí la respuesta a la pregunta de cómo se debe enseñar el comunismo a la joven generación.

Sólo ligando cada paso de su instrucción, de su educación y de su formación a la lucha incesante de los proletarios y de los trabajadores contra la antigua sociedad de los explotadores, puede esta generación aprender el comunismo. Cuando se nos habla de moral, decimos: para un comunista, toda la moral reside en esta disciplina solidaria y unida y en esta lucha conclente de las masas contra los explotadores. No creemos en la moral eterna, denunciamos la mentira de todas las leyendas forjadas en torno de la moral. La moral sirve para que la sociedad humana se eleve a mayor altura, para que se desembarace de la explotación del trabajo.

Para alcanzar este fin necesitamos de la joven generación que comenzó a convertirse en hombres concientes en las condiciones de lucha disciplinada y encarnizada contra la burguesía. En esta lucha, la juventud formará verdaderos comunistas; a esta lucha debe ligar y subordinar, en todo momento, su instrucción, educación y formación. La educación de la juventud com~unista no debe consistir en ofrecerle discursos dulzones de toda clase y reglas de moralidad. No, no es ésta la educación. Cuando un hombre ha visto a sus padres vivir bajo el yugo de los terratenientes y de los capitalistas, cuando ha participado él mismo en los sufrimientos de los que iniciaron la lucha contra los explotadores, cuando ha visto los sacrificios que cuesta la continuación de esta lucha y la defensa de lo conquistado y cuán furiosos enemigos son los terratenientes y los capitalistas, ese hombre, en ese ambiente, se educa como comunista. La base de la moral comunista está en la lucha por consolidar y llevar a su término el comunismo. Igual base tienen la educación, formación y enseñanza comunistas. Esta es la respuesta a la pregunta de cómo hay que aprender el comunismo.

No creeríamos en la enseñanza, en la educación ni en la formación, si éstas fuesen relegadas al fondo de las escuelas y separadas de las tormentas de la vida. Mientras los obreros y los campesinos están oprimidos por terratenientes y capitalistas, mientras las escuelas sigan en manos de los terratenientes y de los capitalistas, la joven generación seguirá ciega e ignorante. Nuestras escuelas deben dar a los jóvenes los fundamentos de la ciencia, deben ponerlos en condiciones de forjarse ellos mismos una mentalidad comunista, deben hacer de ellos hombres cultos. En el tiempo que pasan en la escuela, ésta tiene que hacer de ellos participantes en la lucha por la liberación del yugo de los explotadores. La Unión de Juventudes Comunistas tan sólo será digna de su título de unión de la joven generación comunista, cuando relacione toda su instrucción, su educación y formación con la parte que debe tomar en la lucha común de todos los trabajadores contra los explotadores. Porque saben ustedes perfectamente que mientras Rusia sea la única república obrera, y en tanto que en el resto del mundo subsista el antiguo régimen burgués, somos más débiles que ellos; que constantemente nos amenazan nuevos ataques, y que sólo aprendiendo a mantener entre nosotros la cohesión y la unidad, triunfaremos en las luchas futuras y, después de habernos fortalecido, nos haremos verdaderamente invencibles. Por lo tanto, ser comunista signifIca organizar y unir a to'ó!a la joven generación, dar ejemplo de educación y de disciplina en esta lucha. Lutonces podrán ustedes emprender y llevar a cabo la edificación de la sociedad comunista.

He aquí un ejemplo que les hará entender mejor la cosa. Nosotros nos llamamos comunistas. ¿Qué significa la palabra comunista? "Comunista" viene de la palabra latina communis, que significa común. La sociedad comunista es la comunidad de todo: del suelo, de las fábricas, del trabajo. Esto es el comunismo.

¿Puede haber trabajo común silos hombres explotan cada uno su propia parcela? La comunidad del trabajo no se crea de repente. Es imposible. No cae del cielo. Hay que lograrla tras largos esfuerzos, tras largos sufrimientos, hay que crearla, y esto se crea en el curso de la lucha. No se trata aquí de un libro viejo, nadie hubiera creído en un libro. Se trata de la experiencia personal vivida. Cuando Kolchak y Denikin avanzaban contra nosotros, procedentes de Siberia y del sur, los campesinos estaban a su favor. El bolchevismo no les gustaba, porque los bolcheviques tomaban el trigo a los precios establecidos. Pero después de haber sufrido en Siberia y en Ucrania el poder de Kolchak y de Denikin, los campesinos reconocieron que no podían elegir más que entre dos caminos: o volver al capitalismo, que los convertiría de nuevo en esclavos de los terratenientes, o seguir a los obreros, que, por cierto, no prometen el oro y el moro y que exigen una disciplina de hierro y una firmeza indomable en la dura lucha, pero que los liberan de la esclavitud de los capitalistas y de los terratenientes. Cuando incluso los campesinos sumidos en la ignorancia lo comprendieron y sintieron por su propia experiencia, después de esta dura lección, se hicieron partidarios concientes del comunismo. Esta misma experiencia es la que la Unión de Juventudes Comunistas debe tomar como base de toda su actividad.

He respondido ya a los puntos: qué debemos aprender y qué es lo que debemos tomar de la vieja escuela y de la antigua ciencia. Tratará también de contestar a la cuestión de cómo aprender esto: Sólo ligando indisolublemente y en todo momento la instrucción, la educación y la formación de la juventud a la lucha de todos los trabajadores contra los explotadores.

Con algunos ejemplos, extraídos de la experiencia del trabajo de ciertas organizaciones de la juventud, quisiera mostrarles ahora, con la máxima claridad, cómo debe hacerse la educación del comunismo. Todo el mundo habla de la liquidación del analfabetismo. Como saben, en un país de analfabetos es imposible construir una sociedad comunista. No basta con que el poder de los soviets dé una orden, o que el partido lance una consigna, o que determinado contingente de los mejores militantes se dedique a esta tarea. Es preciso que la joven generación ponga también manos a la obra. El comunismo consiste en que la juventud, los muchachos y muchachas pertenecientes a la Unión de Juventudes se digan: he aqui el trabajo que nosotros debemos realizar; nos agruparemos e iremos a todos los pueblos a liquidar el analfabetismo, para que la próxima generación no tenga analfabetos. Aspiramos a que toda la iniciativa de la juventud en formación se dedique a esta obra. Ustedes saben que es imposible trasformar rápidamente la Rusia ignorante e iletrada, en una Rusia instruida; pero si la Unión de Juventudes pone en ello su empeño, si toda la juventud trabaja para el bienestar de todos, los 400.000 jóvenes que la componen tendrán el derecho de llamarse Unión de Juventudes Comunistas. Otra de sus misiones es, después de haber asimilado uno u otro conocimiento, la de ayudar a los jóvenes que no han podido desembarazarse por sí mismos de las tinieblas de la ignorancia. Ser miembro de la Unión de Juventudes Comunistas es poner su trabajo y su inteflgenaa al servicio de la causa común. En esto consiste la educación comunista. Sólo por este trabajo se convierten un joven o una muchacha en verdaderos comunistas. Sólo si obtienen en esta labor resultados prácticos, llegar~n a ser comunistas.

Tomen, por ejemplo, él trabajo en las huertas suburbanas. ¿No es ésta una obra de primerísima importancia? Esta es una de las tareas de la Unión de Juventudes Comunistas. El pueblo pasa hamhre, en fábricas hay hambre. Para salvarnos del hambre es preciso desarrollar la horticultura, pero la agricultura se hace a la antigua. Y ahora, es preciso que los elementos más concientes pongan manos a la obra y verán ustedes entonces crecer el número de huertas, aumentar su supe rficie, mejorar el rendimiento. En este trabajo debe participar activamente la Unión de Juventudes Comunistas. Cada una de sus organizaciones o células debe ver en esto su deber inmediato.

La Unión de Juventudes Comunistas debe ser el grupo de choque que en todos los terrenos aporte su ayuda y manifieste su iniciativa, su espíritu emprendedor. La Unión debe ser tal, que todos los obreros vean en sus miembros gente cuya doctrina les sea tal vez incomprensible, en cuyas ideas no crean tal vez inmediatamente, pero cuyo trabajo real y cuya activIdad muestren que son ellos los que indican el verdadero camino.

Si la Unión de Juventudes Comunistas no sabe organizar así su labor en todos los terrenos, es que se desvía hacia el antiguo camino burgués. Necesitamos ligar nuestra educación a la lucha de los trabajadores contra los explotadores, con el fin de ayudar a los primeros a resolver los problemas derivados de la doctrina comunista.

Los miembros de las Juventudes Comunistas deben consagrar todas sus horas de ocio a mejorar el cultivo en las huertas, a organizar en uiia fábrica cualquiera la instrucción de la juventud, etc. De nuestra Rusia pobre y miserable queremos hacer un país rico. Y es preciso que la Unión de Juventudes Comunistas una su formación, su instrucción y su educación a la labor de los obreros y de los campesinos y que no se encierre en sus escuelas ni se limite a leer los libros y folletos comunistas. Sólo trabajando con los obreros y los campesinos, se puede llegar a ser un verdadero comunista. Es preciso que todos vean que cualquiera de los miembros de las Juventudes Comunistas es instruido, y que al mismo tiempo sabe trabajar. Cuando todos vean que hemos eliminado de la antigua escuela la vieja férula, que la hemos reemplazado por una disciplina conciente, que todos nuestros jóvenes participan en los "sábados comunistas", que utilizan los huertos suburbanos para ayudar a la población, empezarán a considerar el trabajo de un modo distinto a como lo consideraban antes.

Los miembros de las Juventudes Comunistas deben, en su pueblo y en su barrio, aportar su contribución, por ejemplo - un pequeño ejemplo - al mantenimiento de la limpieza o a la distribución de víveres. ¿Cómo se hacían las cosas en la vieja sociedad capitalista? Cada uno trabajaba sólo para sí, nadie se ocupaba de si había ancianos o enfermos, o si todos los quehaceres de la casa recaían sobre una mujer, que por ello estaba esclavizada y aplastada. ¿Quién tiene el deber de luchar contra todo esto? La Unión de Juventudes Comunistas, que debe decir: nosotros trasformaremos esto, organizaremos destacamentos de jóvenes que ayudarán en los trabajos de limpieza, en la distribución de víveres, recorriendo sistemáticamente las casas, que trabajarán en forma organizada para el bien de toda La sociedad, repartiendo con acierto las fuerzas y demostrando que el buen trabajo es el trabajo organizado.

La generación que tiene ahora alrededor de so años, no puede pensar en ver la sociedad comunista. Habrá muerto antes. Pero la generación que tiene hoy 15 años, verá la sociedad comunista y será ella la que la construya. Y debe saber que la construcción de esta sociedad es la misión de su vida. En la antigua sociedad, el trabajo se hacía por familias aisladas y nadie lo coordinaba, como no fuesen los terratenientes y los capitalistas, opresores de la masa del pueblo. Nosotros debemos organizar todos los trabajos por sucios o duros que sean, de suerte que cada obrero, cada campesino se digan: yo soy una parte del gran ejército del trabajo libre y sabré, sin terratenientes y sin capitalistas, organizar mi vida, sabré instaurar el régimen comunista. Es preciso que la Unión de Juventudes Comunistas eduque a todos desde la edad temprana en el trabajo conciente y disciplinado. Sólo entonces podremos esperar que los objetivos que nos proponemos sean alcanzados. Debemos tener en cuenta que hacen falta por lo menos diez años para electrificar el país, para que nuestra tierra arruinada pueda aprovechar las últimas conquistas de la técnica. Pues bien, la generación que tiene hoy 15 años y que de aquí a diez o veinte vivirá en una sociedad comunista, debe organizar su educación de manera que cada día, en cada pueblo o ciudad, la juventud resuelva prácticamente una tarea de trabajo colectivo, por minúsculo, por simple que sea. A medida que esto se realice en cada uno de los pueblos, a medida que se desarrolle la emulación comunista, a medida que la juventud muestre que sabe unir sus esfuerzos, quedará asegurado el éxito de la edificación comunista. Sólo considerando cada uno de sus actos desde el punto de vista de este éxito, sólo preguntándose constantemente si lo hemos hecho todo para llegar a ser trabajadores unidos y concientes, sólo a través de este largo proceso agrupará la Unión de Juventudes Comunistas el medio millón de sus miembros en un gran ejército de trabajo y merecerá el respeto general. (Vivos aplausos.)