sábado, 13 de febrero de 2021

Emprendimientos y créditos justifican empleo inadecuado

febrero 13, 2021

“El joven no quiere un empleo estable, le interesa mejorar sus ingresos y ser su propio jefe” sostiene desde hace meses Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito. Iván Granda, ex ministro del MIES, dijo en una entrevista en junio pasado que son alrededor de 6,3 millones de ecuatorianos los que están sin empleo o con empleos inadecuados, y que se deben generar condiciones adecuadas para “emprender”. En esa línea, desde BanEcuador anuncian créditos a “emprendedores jóvenes”, al igual que los bancos privados. 

Los jóvenes están forzados a buscar solución de manera individual al problema del empleo, que es un asunto que la sociedad en conjunto debe resolverlo, por ser una necesidad vital para su supervivencia, y la única alternativa que le presentan es el “emprendimiento”, que en la absoluta mayoría de los casos termina en pérdida de lo invertido y, luego, el tener que aceptar cualquier empleo en las peores condiciones. La idea del emprendimiento, esgrimida por la burguesía, tiene connotaciones ideológicas antes que soluciones reales, pues, así buscan afirmar el mito del “empresario que sale desde abajo” y del “pobre que es pobre porque quiere”, negando así, toda la estructura edificada para la explotación de millones de seres humanos, para beneficio de unos cuantos. 

Según la Escuela de Negocios de la Espol, el 32 % de la población de 18 a 34 años está involucrada en la puesta en marcha de un negocio, pero el 90% de los denominados emprendimientos no llega a los tres años y, apenas, el 3% de esos proyectos triunfan. Todos son contabilizados como empleos juveniles, pero sin estabilidad económica ni laboral, sin seguridad social, con largas jornadas laborales y otros que expresan un retroceso de más de un siglo en derechos. Ese es el modelo que promueve la burguesía. 

Un informe del observatorio de Pymes de la Universidad Andina, señala que el 75% del empleo privado proviene de las micro, pequeñas y medianas empresas, siendo 99 de cada 100 establecimientos y apenas el 0,2% de la gran empresa, pero su productividad laboral es 5 veces superior a la micro empresa, que es el 44% del sector empresarial. 

Como la burguesía gobierna, logran evasión tributaria y otros beneficios, asegurando que la balanza beneficie a su minúsculo sector de la gran empresa, aunque son los que menos empleo generan. 

La ONU señala que, según los datos del Consejo Internacional para la pequeña empresa, en 2019, los emprendimientos representan más del 90% del total de empresas, generan entre el 60% y el 70% del empleo y son responsables del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) a nivel mundial. Para “emprender” se necesita capital, el 70% de jóvenes que buscan un crédito juvenil fracasan al primer intento. El Ministerio de la Producción, MIPRO, dice que el programa de Impulso Joven tiene 40940 créditos, cifra insignificante para el universo de jóvenes, además de que tiene intereses altos, requisitos restrictivos, no existe un acompañamiento, asesoría y seguros de quiebra, que protejan a la juventud.

La pandemia de suicidios afecta a la juventud

febrero 13, 2021

En junio, La Comisión del Derecho a la Salud de la Asamblea Nacional presentó un informe sobre los suicidios en el país, las cifras son alarmantes e incluso se plantea que sería pertinente declararlo como una
emergencia sanitaria. El agravamiento de las condiciones de vida, afecciones psicológicas, problemas académicos e identidad de género, entro otros, serían las principales causas para este fenómeno del cual la juventud es la más expuesta. 

Según la OMS, cada año 800 mil personas cometen suicidio y es una de las principales causas de muertes entre adolescentes y jóvenes entre 15 y 29 años; según estudios realizados por el Observatorio Social del Ecuador, desde el 2014 hasta el 2019 se ha constatado que más de 5.300 personas se han suicidado en el país, eso significa que aproximadamente 2 a 3 suicidios por día, esta situación se ha agravado con la pandemia ya que, hasta noviembre se registraban 220 suicidios y 429 intentos. 

La escalada de suicidios, al igual que otros problemas sociales, son expresión de la crisis general del sistema capitalista, de su descomposición, de cómo desnaturaliza todas las esferas de la vida en sociedad, las mercantiliza y banaliza. En su afán de lucro, no le importa el bienestar de las personas, sólo su capacidad de generar ganancias, manipula su conciencia, crea falsas necesidades, idealiza estereotipos y prácticas nocivas, empuja a la gran mayoría de la humanidad a condiciones materiales y espirituales, cada vez más graves y desesperanzadoras. 

Durante este periodo, cientos de miles de jóvenes han visto deterioradas sus condiciones de vida y las de sus familias, las medidas impulsadas por el gobierno han afectado el acceso a la educación, al empleo, a la recreación, al deporte. Esta es una época en la que ha crecido la población afectada en su salud mental, expresada principalmente en cuadros de depresión, ansiedad y estrés. 

Es preciso que, en el entorno familiar y social, se generen condiciones para mejorar el diálogo y tomar medidas para detectar los posibles indicios de tendencias suicidas. En el seno de nuestras organizaciones es necesario estrechar los lazos de unidad, solidaridad y confraternidad; también debemos brindar apoyo a nuestros compañeros y compañeras que tengan dificultades de cualquier índole. Pero, además, necesitamos desarrollar una importante labor ideológica para que nuestra militancia se predisponga a defender la vida, a luchar por la revolución, con la cual podremos mejorar las condiciones de vida de todos y todas. 

Victoria del Bloque Popular y de Izquierda

febrero 13, 2021

 
Temor en los grandes grupos económicos y euforia entre los trabajadores y los pueblos del Ecuador caracteriza el estado de ánimo existente en la sociedad ecuatoriana, al conocerse los resultados de los comicios presidenciales del 7 de febrero.

Euforia debido a la votación alcanzada por la candidatura del bloque popular y de izquierda, encabezada por Yaku Pérez, que le ubica en la segunda vuelta electoral; temor en la burguesía, porque esa candidatura tiene todas las condiciones para triunfar en las elecciones del 11 de abril. Los esfuerzos que las clases dominantes efectuaron –apoyándose en sus poderosas maquinarias electorales y en los grandes medios de comunicaciónpara presentar una lid que prácticamente tenía definidos a los dos finalistas, Arauz y Lasso, fracasaron.
En el curso de la campaña debieron reconocer la fortaleza de la candidatura de Yaku, pero siempre intentaron presentarlo distanciado de quien era ubicado como segundo en las preferencias; inclusive, con los desprestigiados exit poll, al finalizar las elecciones, también buscaron afirmar su estrategia para, seguramente, asegurar que los ecuatorianos acepten un resultado electoral que intentan torcerlo: pero su libreto está fracasando.
A pesar de que el correísmo públicamente festeja sus resultados, puertas adentro no pueden ocultar su preocupación. Su objetivo era triunfar en una sola vuelta y no solo que no lograron, sino que su votación es menor a la que obtuvieron en las elecciones de hace cuatro años, con Lenin Moreno como candidato. La derrota de su estrategia es mayor cuando saben que ahora deben medirse con el bloque popular y de izquierda. #Elecciones2021Ec #YakuPresidente

RACISMO CORREISTA

febrero 13, 2021

 

En estas pocas horas, desde chats grupales de WhatsApp de Correístas, difunden imágenes de falsos medios de comunicación, montajes y videos truqueados, donde predomina racismo cargado de #Odio contra Yaku Pérez Guartambel, unas publicaciones dicen que "jamás ganará ese Yaku indio del páramo", otras dicen que "Yaku no es indio". Por lo visto, volvieron los "etnógrafos", que para ocultar incapacidad de su candidato Arauz y no logran ganar más votos, creen que llegarán a Carondelet con contra campaña. (En los comentarios dejamos la capturas de pantalla de los grupos correístas de WhatsApp, y quien quiera ir a Twitter, podrá leer como incluso los mismos correístas piden a Correa que deje que tanto racismo y odio)

Estos que dicen que "Yaku no es indio", les preguntamos, ¿Por qué no dijeron eso cuándo fue electo en 2013 y reelecto en 2017 como presidente de la #ECUARUNARI?, o, ¿porqué no saltaron con el genoma en la mano, cuando fue electo presidente y coordinador de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas? Otros dicen: "Yaku no se llama Yaku, se llama Carlos", cuando es un derecho de todas y de todos, llamarnos como nos sintamos mejor identificados, y todo aquel que haya ido a sufragar, vio la foto de Yaku con su nombre <>.


Otros dicen que es aliado del banquero Lasso, porque, en una declaración dijo que "Es preferible que gobierne un banquero, antes que el correísmo" y la historia ha dado la razón: El candidato de la mal llamada "revolución ciudadana" es el miserable que está vendiendo el país al peso al #FMI, que quiere privatizar y las áreas estratégicas y elimina los derechos de los trabajadores. El banquero - si, mañosa y oportunistamente, pero obligado- tuvo que adquirir compromisos con los sectores populares, a ofrecer cosas como el libre ingreso a la Universidad, mientras el títere de Correa, venía con la misma prepotencia que su jefe.

Orgullosos estaban cuando "un indígena ganó la #Prefectura en una provincia como Azuay o una ciudad como Cuenca", se encrestaban al defender, en medio de la pandemia, la gestión de Pérez, que es totalmente distinta a la de otros prefectos que han brillado por su ausencia o se han dedicado a robar. Sacaban pecho cuando Yaku sanitizaba sectores, entregaba kits, apoyaba a los pequeños productores, mandaba ayuda a Guayas, hacia intercambios con Esmeraldas. Esto, hasta hizo que se contagie de covid-19, de verdad y no como sainete.

Hay audaces que, hasta dicen que nunca ha luchado, que, en el Levantamiento indígena-popular de octubre, hasta se opuso a la pelea. Y, esto no es más que una bajeza, porque, también, muchos estuvieron contentos cuando la ECUARUNARI levantó dos o tres caminatas por el agua, en todo el país, contra la minería a gran escala en la época de Correa, todos denunciamos cuando, en uno de los paros del Pueblo fue agredido y detenido, cuando detuvieron y de portaron a su compa #Manuela, cuando casi le matan en Río Blanco. Y todos hemos visto la lucha antiminera que se levanta en Azuay, aunque ya tres veces la Corte Constitucional niega el pedido de Consulta.

Entonces, detrás de estas acusaciones no hay ni defensores de los indígenas frente a un "mestizo disfrazado" , ni izquierdistas contra pactos con la derecha, ni luchadores sociales que se sienten utilizados. Aquí, lo que hay, son sectores de la propia derecha que - aprovechándose de los límites de la democracia burguesa, de las propias críticas y desencuentros que, como en cualquier lado hay, existe entre nuestros compañeros del movimiento indígena, de las aspiraciones justas de dirigentes destacados y de sus bases- quieren debilitar el proyecto unitario que le ha costado, incluso vidas, a nuestros pueblos.

Si, como han dicho los dirigentes de la #CONAIE, hay muchas cosas que mejorar, corregir y, hasta de plano, rechazar, como, por ejemplo, la cuasi vicepresidenta que, por suerte, se fue a tiempo por lo que ella mismo calificó como "visiones contrarias con el movimiento indígena". Si, hay derecho a no estar de acuerdo, pero, frente a la ofensiva neoliberal, ante los intentos de los correistas de pretender volver como "salvadores", ¿A quién le interesa que el movimiento indígena y el pueblo aparezca dividido?

Esos que impulsan odio y mentiras, digan lo que quieran, la JRE hemos peleado junto a Yaku contra las mineras, contra el gobierno de Correa y Moreno, hemos aguantado persecución, gas lacrimógeno, golpizas y hasta cárcel, eso es lo que le hemos visto y hacer todo este tiempo. Quienes quieran crearse esta campaña RACISTA, voten, si quieren por el títere de Correa que no puede ni hablar por si mismo, nunca ha trabajado más que como empleado en los gobiernos de Correa y Moreno, los que aún creen en el "#nulo", no voten, también, y esperarán sentados a que, por su ausencia, "se caiga el sistema capitalista" o la democracia burguesa. Pero, para cambiar la sociedad, para hacer una verdadera revolución, hay que aprovechar cualquier resquicio y recurrir a todas las formas de lucha y espacios que sean posibles. Pero, sobretodo, lograr que las masas populares sepan que son los pueblos los que hacen su historia, no los caudillos, y, también, tejer lazos de unidad, duradera si, pero, también, para enfrentar estas urgencias. Estamos a puertas de un posible gobierno del pueblo con Yaku Perez Guartambel, y la JRE estamos en las calles y barrios populares, exigiendo en a las afueras del CNE en varias provincias, en las redes sociales y medios de comunicación, en todos esos espacios estamos luchando para llegar a segunda vuelta y derrotar de una vez por todas al feriado bancario y la década robada.


JUVENTUD REVOLUCIONARIA DEL ECUADOR

Solidaridad con el rapero Pablo Hasel

febrero 13, 2021

 

A inicios de este año, fue notificado el rapero español revolucionario y antifascista, Pablo Hasel, de la fecha límite de 10 días para ingresar a prisión, que se cumplen hoy, bajo el delito de enaltecimiento del terrorismo e injurias contra la Corona y las instituciones del Estado.

Los hechos por los que Hasel tendrá que ingresar en prisión se remontan al periodo comprendido entre 2014 y 2016, cuando publicó 64 mensajes en Twitter y una canción en el canal de vídeos en internet Youtube. En uno de los mensajes, publicado en marzo de 2016, escribió Solidaridad con Pablo Hasel junto a una fotografía de la miembro del grupo GRAPO, Victoria Gómez: “Las manifestaciones son necesarias, pero no suficientes, apoyemos a quienes han ido más allá”. En su red social, el rapero contaba entonces con 54.000 seguidores (actualmente son más de 100.000). También imputó al rey emérito y a Felipe VI, la comisión de mmúltiples delitos, incluso de homicidio y de malversación. “Los amigos del reino español bombardeando hospitales, mientras Juan Carlos se va de putas con ellos”, escribió en enero de aquel año.
Con la condena impulsada contra Pablo, se representa que el Estado español busca demostrar el régimen represivo, heredero de la tradición fascista, que persigue aquellos personajes que luchan por alcanzar una nueva sociedad, por defender los derechos humanos y combatir por transformar la República. El artista ejerció su derecho a opinar sobre política, nadie debería ser condenado penalmente por tuitear o cantar contra el poder, esta condena va más allá de los estándares internacionales sobre libertad de expresión por lo que organizaciones como Amnistía Internacional lo han condenado. La condena a Pablo es un intento vano por callar la voz de lucha y protesta de los combatientes que confrontan a la monarquía y el Estado burgués. Se trata de seguir la línea fascista que impulsó Franco y persiguió a cientos de combatientes que fueron encarcelados, fusilados y reprimidos por la dictadura fascista.
Con el ejemplo de Federico García Lorca, de Miguel Hernández, Antonio Machado y miles de combatientes que confrontaron al fascismo, hoy, Pablo Hasel demuestra dignidad y compromiso con las causas justas para alcanzar una sociedad donde el arte no sea perseguido, que los pueblos tengan derecho a la libertad de expresión.
La Juventud Revolucionaria del Ecuador y el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador levanta su voz de lucha y solidaridad con el rapero Pablo Hasél y los pueblos españoles, a la vez, rechazamos la persecución política y la violación a los derechos humanos.

Tareas de las Juventudes Comunistas - V. I. Lenin

febrero 13, 2021

Discurso en la I Sesión del III Congreso de Juventudes Comunistas de Rusia
Moscú, 2 de octubre de 1920


(Si prefieres, escúha el audio-libro y sigue la lectura: https://youtu.be/BPcxPhjdd7A)


 (Lenin es recibido por una calurosa ovación del congreso.)

Camaradas: quisiera hablarles hoy de las tareas fundamentales de la Unión de Juventudes Comunistas y, con este motivo, de lo que deben ser las organizaciones de la juventud en una república socialista en general.


Este problema merece tanto más nuestra atención cuanto que, en cierto sentido, puede decirse que es precisamente a la juventud a quien incumbe la verdadera tarea de crear la sociedad comunista. Pues es evidente que la generación de militantes educada bajo el régimen capitalista puede, en el mejor de los casos, resolver la tarea de destruir los cimientos del viejo modo de vida del capitalismo, basado en la explotación. Lo más que podrá hacer será llevar a cabo las tareas de organizar un régimen social que ayude al proletariado y a las clases trabajadoras a conservar el Poder en sus manos y a crear una sólida base, sobre la que podrá edificar únicamente la generación que empieza a trabajar ya en condiciones nuevas, en una situación en la que no existen relaciones de explotación entre los hombres.

Pues bien, al abordar desde este punto de vista el problema de las tareas de la juventud, debo decir que las tareas de la juventud en general y de las Uniones de Juventudes Comunistas y otras organizaciones semejantes en particular, podrían definírse en una sola palabra: aprender.

Pero claro está que esto no es más que "una palabra", que no responde a los interrogantes principales, a los más importantes: ¿qué y cómo aprender? Y en este problema lo esencial es que, con la trasformación de la vieja sociedad capitalista, la enseñanza, la educación y la instrucción de las nuevas generaciones, destinadas a crear la sociedad comunista, no pueden seguir siendo lo que eran. Ahora bien, la enseñanza, la educación y la instrucción de la juventud deben partir de los materiales que nos ha legado la antigua sociedad. No podemos edificar el comunismo si no es a partir de la suma de conocimientos, organizaciones e instituciones, con el acervo de medios y fuerzas humanas que hemos heredado de la vieja sociedad. Sólo trasformando radicalmente la enseñanza, la organización y la educación de la juventud, conseguiremos que el resultado de los esfuerzos de la joven generación sea la creación de una sociedad que no se parezca a la antigua, es decir, de la sociedad comunista. Por ello debemos examinar en detalle qué debemos enseñar a la juventud y cómo debe aprender ésta si quiere merecer realmente el nombre de juventud comunista, cómo hay que prepararla para que sepa terminar y coronar la obra que nosotros hemos comenzado.

Debo decir que la primera respuesta y la más natural parece ser que la Unión de Juventudes, y en general toda la juventud que quiera el advenimiento del comunismo, tiene que aprender el comunismo.

Pero esta respuesta, "'aprender el comunismo", es demasiado general. ¿Qué hay que hacer para aprender el comunismo? De entre la suma de conocimientos generales, ¿qué es lo que hay que escoger para adquirir la ciencia del comunismo? Aquí nos amenazan una serie de peligros, que surgen por doquier en cuanto se plantea mal la tarea de aprender el comunismo o cuando se entiende de una manera demasiado unilateral.

A primera vista, naturalmente, parece que aprender el comunismo es asimilar el conjunto de los conocimientos expuestos en los manuales, folletos y trabajos comunistas. Pero esta definición sería demasiado burda e insuficiente. Si el estudio del comunismo consistiera únicamente en saber lo que dicen los trabajos, libros y folletos comunistas, esto nos daría fácilmente exégetas o fanfarrones comunistas, lo que muchas veces nos causaría daño y perjuicio, porque estos hombres, después de haber leído mucho y aprendido lo que se expone en los libros y folletos comunistas, serían incapaces de coordinar todos estos conocimientos y de obrar como realmente exige el comunismo.

Uno de los mayores males y calamidades que nos ha dejado en herencia la antigua sociedad capitalista, es un completo divorcio entre el libro y la vida práctica, pues teníamos libros en los que todo estaba expuesto en forma perfecta, pero en la mayoría de los casos no eran sino una repugnante e hipócrita mentira, que nos pintaba un cuadro falso de la sociedad capitalista.

Por eso, sería una gran equivocación limitarse a aprender el comunismo simplemente de lo que dicen los libros. Nuestros discursos y artículos de ahora no son simple repetición de lo que antes se ha dicho sobre el comunismo, porque están ligados a nuestro trabajo cotidiano en todos los terrenos. Sin trabajo, sin lucha, el conocimiento libresco del comunismo, adquirido en folletos y obras comunistas, no tiene absolutamente ningún valor, porque no haría más que continuar el antiguo divorcio entre la teoría y la práctica, que era el más nocivo rasgo de la vieja sociedad burguesa.

El peligro sería mucho mayor todavía, si quisiéramos aprender solamente las consignas comunistas. Si no comprendiéramos a tiempo la importancia de este peligro, si no hiciéramos toda clase de esfuerzos por evitarlo, la existencia de medio millón o de un millón de jóvenes de ambos sexos, que después de semejante estudio del comunismo se llamasen comunistas, causaría un gran perjuicio a la causa del comunismo.

Se nos plantea, pues, la cuestión de cómo debemos coordinar todo esto para aprender el comunismo. ¿Qué debemos tomar de la vieja escuela, de la vieja ciencia? La vieja escuela declaraba que quería crear hombres instruidos en todos los dominios y que enseñaba las ciencias en general. Ya sabemos que esto era pura mentira, puesto que toda la sociedad se basaba y cimentaba en la división de los hombres en clases, en explotadores y explotados. Como es natural, toda la vieja escuela, saturada de espíritu de dase, no daba conocimientos más que a los hijos de la burguesía. Cada una de sus palabras estaba adaptada a los intereses de la burguesia. En estas escuelas, más que educar a los jóvenes obreros y campesinos, los preparaban para mayor provecho de esa misma burguesía. Se los educaba con el fin de formar servidores útiles, capaces de aumentar los beneficios de la burguesía, sin turbar su ociosidad y sosiego. Por eso, al condenar la antigua escuela, nos hemos propuesto tomar de ella únicamente lo que nos es necesario para lograr una verdadera educación comunista.

Y ahora voy a tratar de las censuras, de los reproches que se dirigen por lo común a la escuela antigua y que conducen muchas veces a interpretaciones enteramente falsas. Se dice que la vieja escuela era una escuela libresca, una escuela de adiestramiento autoritario, una escuela de enseñanza memorista. Esto es cierto, pero hay que saber distinguir en la vieja escuela, lo malo de lo útil para nosotros, hay que saber escoger lo necesario para el comuismo.

La vieja escuela era libresca, obligaba a almacenar una masa de conocimientos inútiles, superfluos, muertos, que atiborraban la cabeza y trasformaban a la generación joven en un ejército de funcionarios cortados todos por el mismo patrón. Pero concluir de ello que se puede ser comunista sin haber asimilado los conocimientos acumulados por la humanidad, sería cometer un enorme error. Nos equivocaríamos si pensáramos que basta con saber las consignas comunistas, las conclusiones de la ciencia comunista, sin haber asimilado la suma de conocimientos de los que es consecuencia el comunismo. El marxismo es un ejemplo de cómo el comunismo ha resultado de la suma de conocimientos adquiridos por la humanidad.

Ya habrán ustedes leído y oído que la teoría comunista, la ciencia comunista, creada principalmente por Marx, que esta doctrina del marxismo ha dejado de ser obra de un solo socialista, genial del siglo XIX, para trasformarse en la doctrina de millones y decenas de millones de proletarios del mundo entero, que se inspiran en ella en su lucha contra el capitalismo. Y si preguntan ustedes por qué ha podido esta iloetrina de Marx conquistar millones y decenas de millones oc corazones en la clase más revolucionaria, se les dará una sola respuesta: porque Marx se apoyaba en la sólida base de los conocimientos humanos adquiridos bajo el capitalismo. Al estudiar las leyes del desarrollo de la sociedad humana, Marx comprendió el carácter inevitable del desarrollo del capitalismo, que conduce al comunismo, y - esto es lo esencial - lo demostró basándose exclusivamente en el estudio más exacto, detallado y profundo de dicha sociedad capitalista, asimilando plenamente todo lo que la ciencia había dado hasta entonces. Todo lo que había creado la sociedad humana, lo analizó Marx en un espíritu crítico, sin desdeñar un solo punto. Todo~ lo que había creado el pensamiento humano, lo analizó, lo sometió a la crítica, lo comprobó en el movimiento obrero; formuló luego las conclusiones que los hombres, encerrados en los límites estrechos del marco burgués o encadenados por los prejuicios burgueses, no podían extraer.

Esto hay que tenerlo en cuenta cuando hablamos, por ejemplo, de la cultura proletaria. Si no nos damos perfecta cuenta de que sólo se puede crear esta cultura proletaria conociendo exactamente la cultura que ha creado la humanidad en todo su desarrollo y trasformándola, si no nos damos cuenta de esto, jamás podremos resolver este problema. La cultura proletaria no surge de fuente desconocida, no brota del cerebro de los que se llaman especialistas en la materia. Sería absurdo creerlo así. La cultura proletaria tiene que ser desarrollo lógico del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de los terratenientes y los burócratas. Estos son los caminos y los senderos que han conducido y continúan conduciendo hacia la cultura proletaria, del mismo modo que la economía política, trasformada por Marx, nos ha mostrado adónde tiene que llegar la sociedad humana, nos ha indicado el paso a la lucha de clases, al comienzo de la revolución proletaria.

Cuando con frecuencia oímos, tanto a algunos jóvenes como a ciertos defensores de los nuevos métodos de enseñanza, atacar la vieja escuela diciendo que sólo hacía aprender de memoria los textos, les respondemos que, sin embargo, es preciso tomar de esta vieja escuela todo lo que tenía de bueno. No hay que imitarla sobrecargando la memoria de los jóvenes con un peso desmesurado de conocimientos, inútiles en sus nueve décimas partes y desvirtuados el resto; pero de aquí no se sigue en modo alguno que podamos contentarnos con conclusiones comunistas y limitarnos a aprender de memoria consignas comunistas. De este modo no llegaríamos jamás al comunismo. Para llegar a ser comunistas, hay que enriquecer indefectiblemente la memoria con los conocimientos de todas las riquezas creadas por la humanidad.

No queremos una enseñanza mecánica, pero necesitamos desarrollar y perfeccionar la memoria de cada estudiante dándole hechos esenciales, porque el comunismo sería una vaciedad, quedaría reducido a una fachada vacía, el comunista no sería más que un fanfarrón, si no comprendiese y asimilase todos los conocimientos adquiridos. No sólo deben ustedes asimilarlos, sino asimilarlos en forma crítica, con el fin de no amontonar en el cerebro un fárrago inútil, sino de enriquecerlo con el conocimiento de todos los hechos, sin los cuales no es posible ser hombre culto en la época en que vivimos. El comunista que se vanagloriase de serlo, simplemente por haber recibido conclusiones ya establecidas, sin haber realizado un trabajo muy serio, difícil y grande, sin analizar los hechos frente a los que está obligado a adoptar tina actitud crítica, sería un comunista lamentable. Nada podría ser tan funesto como una actitud tan superficial. Si sé que sé poco, me esforzaré por saber más, pero si un hombre dice que es comunista y que no tiene necesidad de conocimientos sólidos, jamás saldrá de él nada que se parezca a un comunista.

La vieja escuela forjaba los servidores necesarios para los capitalistas; de los hombres de ciencia hacía personas obligadas a escribir y hablar al gusto de los capitalistas. Eso quiere decir que debemos suprimirla. Pero si debemos suprimirla, destruirla, ¿quiere esto decir que no debemos tomar de ella todas las cosas necesarias que ha acumulado la humanidad? ¿Quiere decir que no debemos saber distinguir entre lo que necesitaba el capitalismo y lo que necesita el comunismo?

En lugar del adiestramiento impuesto por la sociedad burguesa contra la voluntad de la mayoría, nosotros colocamos la disciplina conciente de los obreros y campesinos, que, a su odio contra la vieja sociedad, unen la decisión, la capacidad y el deseo de unificar y organizar sus fuerzas para esta lucha, con el fin de crear, con millones y decenas de millones de voluntades aisladas, divididas, dispersas en la inmensa extensión de nuestro país, una voluntad única, porque sin ella seremos inevitablemente vencidos. Sin esta cohesión, sin esta disciplina conciente de los obreros y de los campesinos, nuestra causa es una causa perdida. Sin ellas seremos incapaces de derrotar a los capitalistas y terratenientes del mundo entero. No, sólo no llegaríamos a construir la nueva sociedad comunista, sino ni siquiera a asentar sólidamente sus cimientos. Así, a pesar de condenar la vieja escuela, a pesar de alimentar contra ella un odio absolutamente legítimo y necesario, a pesar de apreciar el deseo de destruirla, debemos comprender que hay que sustituir la antigua escuela libresca, la enseñanza memorista y el anterior adiestramiento autoritario, por el arte de asimilar toda la suma de los conocimientos humanos, y de asimilarlos de modo que el comunismo sea para ustedes, no algo aprendido de memoria, sino algo pensado por ustedes mismos, y cuyas conclusiones se impongan desde el punto de vista de la educación moderna.

Así es como hay que plantear las tareas fundamentales, cuando se habla de aprender el comunismo.

Para explicarles esto y a la vez aprender los problemas del método, tomaré un ejemplo práctico. Todos saben que ahora, inmediatamente después de los problemas militares, después de las tareas de la defensa de la República, surge ante nosotros el problema económico. Sabemos que es imposible edificar la sociedad comunista sin restaurar la industria y la agricultura, pero que no se trata de restablecerlas en su forma antigua. Hay que restaurarías conforme con la última palabra de la ciencia, sobre una base moderna. Ustedes saben que esta base es la electricidad; que sólo el día en que todo el país, todas las ramas de la industria y de la agricultura estén electrificadas, el día en que realicen esta tarea, sólo entonces, podrán edificar, para ustedes, la sociedad comunista que no podrá edificar la generación anterior. La tarea que les corresponde es restablecer la economía de todo el país, reorganizar y restaurar la agricultura y la industria sobre una base técnica moderna, fundada en la moderna ciencia y técnica, en la electricidad. Ya comprenderán que la electrificación no puede ser obra de ignorantes, y que en esto harán falta algo más que nociones rudimentarias. No basta con comprender lo que es la electricidad; hay que saber cómo aplicarla técnicamente a la industria y a la agricultura y a cada una de sus ramas. Todo esto tenemos que aprenderlo nosotros mismos, y hay que enseñárselo a toda la nueva generación trabajadora. Esto es lo que debe hacer todo comunista conciente, todo joven que se estime comunista y se dé clara cuenta de que, por el hecho de ingresar en la Unión de Juventudes Comunistas, se ha comprometido a ayudar a nuestro partido a construir el comunismo y a ayudar a toda la joven generación a crear la sociedad comunista. Debe comprender que esto sólo será posible sobre la base de la instrucción moderna, y que si no posee esta instrucción, el comunismo será un simple anhelo.

El papel de la generación precedente consistía tan sólo en derribar a la burguesía. Criticar a la burguesía, desarrollar en las masas el sentimiento de odio contra ella, desarrollar la conciencia de clase, saber agrupar sus fuerzas, eran entonces las tareas esenciales. La nueva generación tiene ante sí una tarea más compleja. El deber de ustedes no es sólo el de reunir sus fuerzas para apoyar el poder de los obreros y campesinos contra la invasión de los capitalistas. Esto lo tienen que hacer. Lo han comprendido admirablemente, lo ve con claridad todo comunista. Pero no hasta con esto. Ustedes tienen que edificar la sociedad comunista. La primera parte del trabajo ha sido ya realizada en muchos terrenos. El antiguo régimen fue destruido como era preciso hacerlo; ya no es más que un montón de ruinas, que es a lo que debía quedar reducido. El terreno se encuentra ya desbrozado y, sobre este terreno, la nueva generación comunista debe ahora edificar la sociedad comunista. La tarea de ustedes es la edificación, y sólo podrán resolverla cuando hayan dominado toda la ciencia moderna, cuando sepan transformar el comunismo, de fórmulas hechas y aprendidas de memoria, consejos, recetas, directivas y programas, en esa realidad viva que otorga toda su unidad al trabajo inmediato; cuando sepan hacer del comunismo la guía de todo el trabajo práctico.

Esta es la tarea que no deben perder de vista cuando quieran instruir, educar y arrastrar a toda la joven generacion. Tienen que ser los primeros constructores de la sociedad comunista, entre los millones de constructores que deben ser los jóvenes de ambos sexos. Si no incorporan a esta edificación del comunismo a toda la masa de la juventud obrera y campesina, no construirán la sociedad comunista.

Y llego ahora, naturalmente, a la cuestión de cómo debemos enseñar el comunismo y cuál debe ser el carácter peculiar de nuestros métodos.

Me detendré ante todo en el problema de la moral comunista.

Tienen ustedes que educarse como comunistas. La tarea de la Unión de Juventudes consiste en organizar su actividad práctica de modo que al estudiar, organizarse, unirse y luchar, dicha juventud haga su educación de comunistas y la de todos los que la reconocen como su guía. Toda la educación, toda la enseñanza y toda la formación de la juventud contemporánea deben darle el espíritu de la moral comunista.

¿Pero existe una moral comunista? ¿Existe una ática comunista? Es evidente que sí. Se pretende muchas veces que nosotros no tenemos nuestra moral propia, y la burguesía nos acusa con frecuencia, a nosotros, comunistas, diciendo que negamos toda moral. Es una forma como cualquier otra de embrollar las ideas y de arrojar tierra a los ojos de los obreros y de los campesinos.

¿En qué sentido negamos la moral y la ética?

La negamos en el sentido en que la ha predicado la burguesía, deduciéndola de los mandamientos de Dios. Claro está que nosotros decimos que no creemos en Dios, y sabemos muy bien que el clero, los terratenientes y la burguesía hablaban en nombre de Dios para defender sus intereses de explotadores. O bien, en lugar de tomar como punto de partida de la moral los dictados de la ática, los mandamientos de Dios, partían de frases idealistas o semidealistas que, en definitiva, se parecían extraordinariamente a los mandamientos de Dios.

Nosotros negamos toda esta moralidad tomada de concepciones al margen de la naturaleza humana, al margen de las clases. Decimos que eso es engañar, embaucar a los obreros y campesinos y nublar sus cerebros, en provecho de los terratenientes y capitalistas.

Decimos que nuestra moral está enteramente subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado. Nuestra ática tiene por punto de partida tos intereses de la lucha de clases del proletariado.

La antigua sociedad estaba fundada en la opresión de todos los obreros y de todos los campesinos por los terratenientes y capitalistas. Necesitábamos destruirla, necesitábamos derribar a estos opresores, pero para ello debíamos crear la unidad. No era Dios quien podía crearla.

Esta unión no podía venir más que de las fábricas, de un proletariado disciplinado, arrancado de su viejo letargo. Solamente cuando se constituyó esta clase, comenzó el movimiento de las masas que condujo a lo que vemos hoy: al triunfo de la revolución proletaria en uno de los países más débiles, que se está defendiendo desde hace tres años contra el embate de la burguesía de todo el mundo. Vemos crecer en todo el muddo la revolución proletaria. Ahora decimos, fundándonos en la experiencia, que únicamente el proletariado ha podido crear una fuerza tan coherent; a la que sigue la clase campesina dispersa y fragmentada y que ha sido capaz de resistir todas las acometidas de los explotadores. Sólo esta clase puede ayudar a las masas trabajadoras a unirse, a agruparse, a hacer triunfar y consolidar definitivamente, a coronar, en definitiva, la construcción de la sociedad comunista.

Por eso, decimos que, para nosotros, la moral considerada fuera de la sociedad humana no existe; es un engaño. Para nosotros, la moral está subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado.

Ahora bien, ¿en qué consiste esta lucha de clases? En derribar al zar, en derribar a los capitalistas, en aniquilar a la clase capitalista.

¿Qué son las clases en general? Es lo que permite a una parte de la sociedad apropiarse del trabajo de otra. Si una parte de la sociedad se apropia de todo el suelo, tenemos la clase de los terratenientes y la de los campesinos. Si una parte de la sociedad posee las fábricas, las acciones y los capitales, mientras que la otra trabaja en esas fábricas, tenemos la clase de los capitalistas y la de los proletarios.

No fue difícil desembarazarse del zar: bastaron algunos días. No fue muy difícil echar a los terratenientes: pudimos hacerlo en algunos meses. Tampoco fue muy difícil echar a los capitalistas. Pero suprimir las clases es infinitamente más difícfl; subsiste aún la división en obreros y campesinos. En cuanto un campesino instalado en una parcela de tierra se apropia el trigo sobrante, es decir, trigo que no es indispensable para él ni para su ganado, mientras los demás carecen de pan, se convierte ya en un explotador. Cuanto más trigo retiene, más gana, y nada le importa que 105 demás tengan hambre: "Cuanto más hambre tengan, más caro venderá el trigo". Es preciso que todos trabajen con un plan común, en un suelo común, en fábricas comunes y conforme con normas comunes. ¿Es esto fácil de realizar? Ya ven ustedes mismos que es más difícil solucionar esto que echar al zar, a los terratenientes y a los capitalistas. Para eso es preciso que el proletariado trasforme, reeduque a una parte de los campesinos, y atraiga a su lado a los campesinos trabajadores, con el fin de quebrar la resistencia de los campesinos ricos, que lucran con la miseria de los demás. Resulta, pues, que la lucha del proletariado está lejos de haber terminado después de haber derribado al zar y expulsado a los terratenientes y a los capitalistas; justamente el llevarla a término es el objetivo del régimen al que llamamos dictadura del proletariado.

La lucha de clases continúa, sólo ha cambiado de forma. Es la lucha de clases del proletariado que tiene por objeto impedir el regreso de los antiguos explotadores y unir en un todo a la dispersa e ignorante masa campesina. La lucha de clases continúa y es nuestro deber subordinarle todos los intereses. Por eso le subordinamos nuestra moral comunista. Decimos: es moral lo que sirve para destruir la antigua sociedad explotadora y para agrupar a todos los trabajadores alrededor del proletariado, creador de la nueva sociedad comunista.

La moral comunista es la que sirve para esta lucha, la que une a los trabajadores contra toda explotación y contra toda pequeña propiedad, porque la pequeña propiedad entrega a un individuo lo que ha sido creado por el trabajo de toda la sociedad. La tierra es consideerada entre nosotros como propiedad común.

¿Qué ocurre si de esta propiedad común tomo una parte, si cultivo en ella dos veces más trigo del que necesito, si especulo con el sobrante de la cosecha, si calculo que cuanto más hambre padezcan otros, más caro me pagarán? ¿Obro cntonces como un comunista? No, obro como explotador, como propietario. Contra esto necesitamos luchar. Si las cosas continuasen así, volveríamos al pasado, a caer bajo el poder de los capitalistas y de la burguesía, como ha ocurridó más de una vez en las revoluciones anteriores. Para evitar que se restaure el poder de los capitalistas y de la burguesía, debemos prohibir cl mercantilismo, debemos impedir que unos individuos se enriquezcan a costa de los demás. Para esto es necesario que todos los trabajadores se sumen al proletariado e instauren la sociedad comunista. En esto consiste precisamente la característica esencial de la tarea más importante de la Unión de las Juventudes Comunistas y de las organizaciones de las juventudes comunistas. La antigua sociedad se basaba en el siguiente principio: saqueas a tu prójimo o te saquea él; trabajas para otro, u otro trabaja para ti; eres esclavista o esclavo. Es natural que los hombres educados en semejante sociedad asimilen, por así decirlo, con la leche materna, la psicología, la costumbre, la idea de que no hay más que amo o esclavo, o pequeño propietario, pequeño empleado, pequeño funcionario, intelectual, en una palabra, hombres que se ocupan exclusivamente de lo suyo sin pensar en los demás.

Si yo exploto mi parcela de tierra, poco me importan los demás; si alguien tiene hambre, tanto mejor: venderá más caro mi trigo. Si tengo mi puestecito de médico, de ingeniero, de maestro o de empleado, ¿qué me importan los demás? Si me arrastro ante los poderosos, es posible que conserve mi puesto y a lo mejor pueda hacer carrera y llegar a ser burgués. Esta psicología, esta mentalidad no pueden existir en un comunista. Cuando los obreros y campesinos demostraron que somos capaces con nuestras propias fuerzas de defendernos y de crear una nueva sociedad, en ese mismo momento nació la nueva educación comunista, educación creada en la lucha contra los explotadores y en alianza con el proletariado, contra los egoístas y los pequeños propietarios, contra ese estado de espíritu y esas costumbres que dicen: "Yo busco mi propio beneficio y lo demás no me interesa".

He aquí la respuesta a la pregunta de cómo se debe enseñar el comunismo a la joven generación.

Sólo ligando cada paso de su instrucción, de su educación y de su formación a la lucha incesante de los proletarios y de los trabajadores contra la antigua sociedad de los explotadores, puede esta generación aprender el comunismo. Cuando se nos habla de moral, decimos: para un comunista, toda la moral reside en esta disciplina solidaria y unida y en esta lucha conclente de las masas contra los explotadores. No creemos en la moral eterna, denunciamos la mentira de todas las leyendas forjadas en torno de la moral. La moral sirve para que la sociedad humana se eleve a mayor altura, para que se desembarace de la explotación del trabajo.

Para alcanzar este fin necesitamos de la joven generación que comenzó a convertirse en hombres concientes en las condiciones de lucha disciplinada y encarnizada contra la burguesía. En esta lucha, la juventud formará verdaderos comunistas; a esta lucha debe ligar y subordinar, en todo momento, su instrucción, educación y formación. La educación de la juventud com~unista no debe consistir en ofrecerle discursos dulzones de toda clase y reglas de moralidad. No, no es ésta la educación. Cuando un hombre ha visto a sus padres vivir bajo el yugo de los terratenientes y de los capitalistas, cuando ha participado él mismo en los sufrimientos de los que iniciaron la lucha contra los explotadores, cuando ha visto los sacrificios que cuesta la continuación de esta lucha y la defensa de lo conquistado y cuán furiosos enemigos son los terratenientes y los capitalistas, ese hombre, en ese ambiente, se educa como comunista. La base de la moral comunista está en la lucha por consolidar y llevar a su término el comunismo. Igual base tienen la educación, formación y enseñanza comunistas. Esta es la respuesta a la pregunta de cómo hay que aprender el comunismo.

No creeríamos en la enseñanza, en la educación ni en la formación, si éstas fuesen relegadas al fondo de las escuelas y separadas de las tormentas de la vida. Mientras los obreros y los campesinos están oprimidos por terratenientes y capitalistas, mientras las escuelas sigan en manos de los terratenientes y de los capitalistas, la joven generación seguirá ciega e ignorante. Nuestras escuelas deben dar a los jóvenes los fundamentos de la ciencia, deben ponerlos en condiciones de forjarse ellos mismos una mentalidad comunista, deben hacer de ellos hombres cultos. En el tiempo que pasan en la escuela, ésta tiene que hacer de ellos participantes en la lucha por la liberación del yugo de los explotadores. La Unión de Juventudes Comunistas tan sólo será digna de su título de unión de la joven generación comunista, cuando relacione toda su instrucción, su educación y formación con la parte que debe tomar en la lucha común de todos los trabajadores contra los explotadores. Porque saben ustedes perfectamente que mientras Rusia sea la única república obrera, y en tanto que en el resto del mundo subsista el antiguo régimen burgués, somos más débiles que ellos; que constantemente nos amenazan nuevos ataques, y que sólo aprendiendo a mantener entre nosotros la cohesión y la unidad, triunfaremos en las luchas futuras y, después de habernos fortalecido, nos haremos verdaderamente invencibles. Por lo tanto, ser comunista signifIca organizar y unir a to'ó!a la joven generación, dar ejemplo de educación y de disciplina en esta lucha. Lutonces podrán ustedes emprender y llevar a cabo la edificación de la sociedad comunista.

He aquí un ejemplo que les hará entender mejor la cosa. Nosotros nos llamamos comunistas. ¿Qué significa la palabra comunista? "Comunista" viene de la palabra latina communis, que significa común. La sociedad comunista es la comunidad de todo: del suelo, de las fábricas, del trabajo. Esto es el comunismo.

¿Puede haber trabajo común silos hombres explotan cada uno su propia parcela? La comunidad del trabajo no se crea de repente. Es imposible. No cae del cielo. Hay que lograrla tras largos esfuerzos, tras largos sufrimientos, hay que crearla, y esto se crea en el curso de la lucha. No se trata aquí de un libro viejo, nadie hubiera creído en un libro. Se trata de la experiencia personal vivida. Cuando Kolchak y Denikin avanzaban contra nosotros, procedentes de Siberia y del sur, los campesinos estaban a su favor. El bolchevismo no les gustaba, porque los bolcheviques tomaban el trigo a los precios establecidos. Pero después de haber sufrido en Siberia y en Ucrania el poder de Kolchak y de Denikin, los campesinos reconocieron que no podían elegir más que entre dos caminos: o volver al capitalismo, que los convertiría de nuevo en esclavos de los terratenientes, o seguir a los obreros, que, por cierto, no prometen el oro y el moro y que exigen una disciplina de hierro y una firmeza indomable en la dura lucha, pero que los liberan de la esclavitud de los capitalistas y de los terratenientes. Cuando incluso los campesinos sumidos en la ignorancia lo comprendieron y sintieron por su propia experiencia, después de esta dura lección, se hicieron partidarios concientes del comunismo. Esta misma experiencia es la que la Unión de Juventudes Comunistas debe tomar como base de toda su actividad.

He respondido ya a los puntos: qué debemos aprender y qué es lo que debemos tomar de la vieja escuela y de la antigua ciencia. Tratará también de contestar a la cuestión de cómo aprender esto: Sólo ligando indisolublemente y en todo momento la instrucción, la educación y la formación de la juventud a la lucha de todos los trabajadores contra los explotadores.

Con algunos ejemplos, extraídos de la experiencia del trabajo de ciertas organizaciones de la juventud, quisiera mostrarles ahora, con la máxima claridad, cómo debe hacerse la educación del comunismo. Todo el mundo habla de la liquidación del analfabetismo. Como saben, en un país de analfabetos es imposible construir una sociedad comunista. No basta con que el poder de los soviets dé una orden, o que el partido lance una consigna, o que determinado contingente de los mejores militantes se dedique a esta tarea. Es preciso que la joven generación ponga también manos a la obra. El comunismo consiste en que la juventud, los muchachos y muchachas pertenecientes a la Unión de Juventudes se digan: he aqui el trabajo que nosotros debemos realizar; nos agruparemos e iremos a todos los pueblos a liquidar el analfabetismo, para que la próxima generación no tenga analfabetos. Aspiramos a que toda la iniciativa de la juventud en formación se dedique a esta obra. Ustedes saben que es imposible trasformar rápidamente la Rusia ignorante e iletrada, en una Rusia instruida; pero si la Unión de Juventudes pone en ello su empeño, si toda la juventud trabaja para el bienestar de todos, los 400.000 jóvenes que la componen tendrán el derecho de llamarse Unión de Juventudes Comunistas. Otra de sus misiones es, después de haber asimilado uno u otro conocimiento, la de ayudar a los jóvenes que no han podido desembarazarse por sí mismos de las tinieblas de la ignorancia. Ser miembro de la Unión de Juventudes Comunistas es poner su trabajo y su inteflgenaa al servicio de la causa común. En esto consiste la educación comunista. Sólo por este trabajo se convierten un joven o una muchacha en verdaderos comunistas. Sólo si obtienen en esta labor resultados prácticos, llegar~n a ser comunistas.

Tomen, por ejemplo, él trabajo en las huertas suburbanas. ¿No es ésta una obra de primerísima importancia? Esta es una de las tareas de la Unión de Juventudes Comunistas. El pueblo pasa hamhre, en fábricas hay hambre. Para salvarnos del hambre es preciso desarrollar la horticultura, pero la agricultura se hace a la antigua. Y ahora, es preciso que los elementos más concientes pongan manos a la obra y verán ustedes entonces crecer el número de huertas, aumentar su supe rficie, mejorar el rendimiento. En este trabajo debe participar activamente la Unión de Juventudes Comunistas. Cada una de sus organizaciones o células debe ver en esto su deber inmediato.

La Unión de Juventudes Comunistas debe ser el grupo de choque que en todos los terrenos aporte su ayuda y manifieste su iniciativa, su espíritu emprendedor. La Unión debe ser tal, que todos los obreros vean en sus miembros gente cuya doctrina les sea tal vez incomprensible, en cuyas ideas no crean tal vez inmediatamente, pero cuyo trabajo real y cuya activIdad muestren que son ellos los que indican el verdadero camino.

Si la Unión de Juventudes Comunistas no sabe organizar así su labor en todos los terrenos, es que se desvía hacia el antiguo camino burgués. Necesitamos ligar nuestra educación a la lucha de los trabajadores contra los explotadores, con el fin de ayudar a los primeros a resolver los problemas derivados de la doctrina comunista.

Los miembros de las Juventudes Comunistas deben consagrar todas sus horas de ocio a mejorar el cultivo en las huertas, a organizar en uiia fábrica cualquiera la instrucción de la juventud, etc. De nuestra Rusia pobre y miserable queremos hacer un país rico. Y es preciso que la Unión de Juventudes Comunistas una su formación, su instrucción y su educación a la labor de los obreros y de los campesinos y que no se encierre en sus escuelas ni se limite a leer los libros y folletos comunistas. Sólo trabajando con los obreros y los campesinos, se puede llegar a ser un verdadero comunista. Es preciso que todos vean que cualquiera de los miembros de las Juventudes Comunistas es instruido, y que al mismo tiempo sabe trabajar. Cuando todos vean que hemos eliminado de la antigua escuela la vieja férula, que la hemos reemplazado por una disciplina conciente, que todos nuestros jóvenes participan en los "sábados comunistas", que utilizan los huertos suburbanos para ayudar a la población, empezarán a considerar el trabajo de un modo distinto a como lo consideraban antes.

Los miembros de las Juventudes Comunistas deben, en su pueblo y en su barrio, aportar su contribución, por ejemplo - un pequeño ejemplo - al mantenimiento de la limpieza o a la distribución de víveres. ¿Cómo se hacían las cosas en la vieja sociedad capitalista? Cada uno trabajaba sólo para sí, nadie se ocupaba de si había ancianos o enfermos, o si todos los quehaceres de la casa recaían sobre una mujer, que por ello estaba esclavizada y aplastada. ¿Quién tiene el deber de luchar contra todo esto? La Unión de Juventudes Comunistas, que debe decir: nosotros trasformaremos esto, organizaremos destacamentos de jóvenes que ayudarán en los trabajos de limpieza, en la distribución de víveres, recorriendo sistemáticamente las casas, que trabajarán en forma organizada para el bien de toda La sociedad, repartiendo con acierto las fuerzas y demostrando que el buen trabajo es el trabajo organizado.

La generación que tiene ahora alrededor de so años, no puede pensar en ver la sociedad comunista. Habrá muerto antes. Pero la generación que tiene hoy 15 años, verá la sociedad comunista y será ella la que la construya. Y debe saber que la construcción de esta sociedad es la misión de su vida. En la antigua sociedad, el trabajo se hacía por familias aisladas y nadie lo coordinaba, como no fuesen los terratenientes y los capitalistas, opresores de la masa del pueblo. Nosotros debemos organizar todos los trabajos por sucios o duros que sean, de suerte que cada obrero, cada campesino se digan: yo soy una parte del gran ejército del trabajo libre y sabré, sin terratenientes y sin capitalistas, organizar mi vida, sabré instaurar el régimen comunista. Es preciso que la Unión de Juventudes Comunistas eduque a todos desde la edad temprana en el trabajo conciente y disciplinado. Sólo entonces podremos esperar que los objetivos que nos proponemos sean alcanzados. Debemos tener en cuenta que hacen falta por lo menos diez años para electrificar el país, para que nuestra tierra arruinada pueda aprovechar las últimas conquistas de la técnica. Pues bien, la generación que tiene hoy 15 años y que de aquí a diez o veinte vivirá en una sociedad comunista, debe organizar su educación de manera que cada día, en cada pueblo o ciudad, la juventud resuelva prácticamente una tarea de trabajo colectivo, por minúsculo, por simple que sea. A medida que esto se realice en cada uno de los pueblos, a medida que se desarrolle la emulación comunista, a medida que la juventud muestre que sabe unir sus esfuerzos, quedará asegurado el éxito de la edificación comunista. Sólo considerando cada uno de sus actos desde el punto de vista de este éxito, sólo preguntándose constantemente si lo hemos hecho todo para llegar a ser trabajadores unidos y concientes, sólo a través de este largo proceso agrupará la Unión de Juventudes Comunistas el medio millón de sus miembros en un gran ejército de trabajo y merecerá el respeto general. (Vivos aplausos.)




21 SIPRAL Ponencia JRE

febrero 13, 2021

La Revolución de Octubre y la lucha actual de los trabajadores y los pueblos
 

“Es la lucha final que comienza,
la revancha de los que ansían pan;
en la revolución que está en marcha
los obreros el triunfo alcanzarán”

Himno de la Joven Guardia




De seguro muchos de ustedes han leído o escuchado sobre el primer hombre que llegó al espacio, su nombre fue Yuri Gagarin, nació en el pequeño pueblo de Klúshino, cerca de Gzhatsk, en la provincia de Smolensk, un 9 de marzo. Su madre fue campesina y su padre carpintero, su futuro respecto al de sus padres no hubiese sido muy distinto, habría trabajado en el campo, o a lo mejor en una fábrica con un salario miserable, hubiese sido padre a temprana edad porque en la época de su nacimiento no existían dispositivos anticonceptivos masivos, ni las mujeres podían decidir si querían o no tener hijos. Para los jóvenes de origen obrero y campesino era imposible ingresar a la universidad o al ejército, esos espacios fueron exclusivos para los hijos de la burguesía o de la autocracia. Pero, el triunfo de la revolución de octubre de 1917 generó condiciones de vida distintas para él, como para millones de hombres y mujeres de la gran Unión Soviética. Nació en 1934 y trabajó desde muy joven en la industria metalúrgica. En 1954 decidió inscribirse en el aeroclub de Sarátov, un año más tarde culminaron sus estudios, ingresó a la escuela de pilotos de Oremburgo y el 12 de abril de 1961 fue la primera persona en viajar al espacio. 
La revolución bolchevique transformó el mundo y por supuesto la vida de Yuri, como la de millones de jóvenes, hombres y mujeres.


La revolución bolchevique de 1917

No puede ser ubicada como un hecho aislado, único, sino como un proceso organizado de las masas que fueron influenciadas, concientizadas, dirigidas y organizadas por los bolcheviques, quienes bajo la dirección de Lenin, Stalin, Sverdlov, Molotov, Kalinin, Ordhonikse entre otros revolucionarios aplicaron los preceptos de la teoría construida por Carlos Marx y Federico Engels y los llevaron a la práctica, conduciendo a los trabajadores, los pueblos y juventudes a la liberación del yugo zarista que los explotaba y oprimía.

La Rusia del siglo XIX e inicios del XX era el país más grande del planeta, sus territorios se extendían por Europa y hasta Asía. Pero, a pesar de su extensión y riquezas era el más atrasado de esa región, de condición semifeudal, cuya producción fundamentalmente era agraria, se encontraba dominado por una autocracia y la iglesia ortodoxa que acumulaban riquezas, negaban libertades, derechos y básicas condiciones de vida digna para sus pueblos.

En estas condiciones se desarrolló un potente movimiento político revolucionario que emergió a finales del siglo XIX, que cuestionaba las condiciones de vida de los pueblos de Rusia pero que no comprendía todavía el camino certero para alcanzar el triunfo de la revolución social. Varias fuerzas políticas actuaron en ese escenario, en aquella época uno de las principales eran los denominados “populistas”, quienes tenían prestigio entre las masas por sus críticas al régimen, pero cuyas concepciones ideológicas eran esencialmente burguesas. Esos grupos debatían la necesidad de cambios en el gobierno o gobernante, no concebían la necesidad de la toma del poder. En cambio entre los obreros, en los primeros sindicatos y entre los jóvenes estudiantes se discutía la necesidad de cambios profundos, estructurales. Allí aparecieron los primeros grupos marxistas que plantearon la necesidad del poder y la construcción de una nueva sociedad. Ese escenario maduró y se produjeron tres revoluciones. “La democrático-burguesa de 1905, la revolución democrático burguesa de 1917 y la revolución socialista de 1917”1 De estas, pero sobre todo de la revolución socialista de octubre buscamos comprender y arrancar múltiples enseñanzas para que el camino de la revolución de los pueblos, trabajadores y jóvenes del Ecuador, América Latina y el mundo se acelere.


¿Quiénes protagonizaron la revolución?

El marxismo nos enseña “que las masas son las hacedoras de la historia”, las grandes transformaciones del mundo han tenido en todos sus sucesos la participación protagónica, voluntaria, consciente de millones de hombres y mujeres que se han opuesto a las condiciones de vida que imperan. Desde la revolución de Espartaco en el viejo imperio romano, hasta el último derrocamiento del gobierno burgués en el Ecuador en 2003, esos movimientos, revueltas y revoluciones han sido protagonizados por las masas.

La revolución de octubre de 1917, fue también una obra de las masas obreras, campesinas, de las mujeres, de los jóvenes de Rusia. El protagonismo y la fuerza fundamental de aquel proceso estuvieron entre los obreros, los sindicalistas. Particularmente entre los trabajadores de la fábrica, del ferrocarril, del telar, en cuya fuerza productiva se encontraba y encuentra el desarrollo y progreso de la sociedad.

La agitación política de los bolcheviques, su presencia permanente en los espacios organizativos de los trabajadores, en su vida cotidiana, construyeron y calificaron la conciencia política de los obreros. Quienes progresivamente asumieron su rol, la necesidad de la toma del poder y su condición de sujeto protagónico de la revolución, de sepultureros de la burguesía.

Así lo demostró la historia y así los pueblos y los revolucionarios hemos comprendido el desarrollo de la revolución de octubre. Sin embargo uno de los actores poco referenciados en la etapa pre revolucionaria y durante el triunfo de la revolución, es la juventud. Más sin embargo, ésta tuvo un significativo accionar en todo su proceso, la juventud obrera, campesina, estudiantil fue protagonista de la revolución y posteriormente de la construcción del socialismo.

Los primeros grupos marxistas aparecieron a inicios del siglo XX entre los obreros, pero también en las universidades y colegios de Ninsk, Peterburgo y Moscú. En ambos espacios los más entusiastas y enérgicos activistas fueron los jóvenes, Lenin y Stalin fueron ejemplos de aquello.

Lenin entró en contacto con las ideas marxistas a los 17 años. Tras la muerte de su hermano Alejandro quien se encontraba entre las ideas de la “voluntad del pueblo-anarquismo” y quien fue ejecutado por el intento de asesinato al ZAR II, frente su cuerpo, Lenin exclamo: “No, nosotros seguiremos otro camino. No es ese el camino a seguir…”2

En 1887 fue expulsado de la Universidad de Kazam por generar una revuelta estudiantil, en su detención un policía le dijo: “¿Para qué alborota joven, si ante usted se alza un muro? a lo que Lenin respondió: Un muro, sí, pero podrido, basta un empujón para que se derrumbe. El empujón lo daría con efectividad 30 años después.

Y ese curso revolucionario iniciado en la juventud fue ininterrumpido hasta la fecha de su muerte. Lenin inició su vida política de joven en los espacios estudiantiles, afirmó sus convicciones en el trabajo político junto a los obreros, y se consagró con el triunfo de la revolución como el dirigente máximo de ese proceso y del Partido Bolchevique hasta el día de su muerte.

Stalin ingresó a los 14 años al Seminario de Tiflis, en el que se vinculó al círculo marxista de obreros y estudiantes Massame Dassi (Tercer Grupo) nombre adoptado para diferenciarse de liberales y populistas. De aquel lugar fue expulsado a los 18 años por su accionar político y protagonismo en hechos ilegales contra el orden establecido, desde ese suceso y de forma ininterrumpida Stalin entregó su vida a la lucha por la revolución. “Para 1904 y 1905, Koba (uno de los seudónimos con los que actuó Stalin, era para los mencheviques el hombre más odiado…, se convirtió en un dirigente reconocido...3 ”

Fue el director del periódico Pravda-La verdad, defensor de las ideas marxistas y de los planteamientos de Lenin en el seno del Partido. “Según sus compañeros de entonces en él hay una cualidad primordial: su lenguaje sencillo, directo, comprensible para todos y con mayor razón para los obreros. En su boca el marxismo, ese socialismo científico aparece límpido, esboza ya el futuro…”4 

Stalin fue sin duda un eje fundamental en el triunfo de la revolución. En los días previos al estallido insurreccional y al desenlace revolucionario. El 16 de octubre de 1917, Stalin es designado el responsable del comité insurreccional, organismo encargado de dirigir las operaciones militares para derrocar al Zar y tomar el poder para los soviets y bolcheviques.

A estos dos grandes hombres que iniciaron su vida política en la juventud los acompañaron miles más, que por su conciencia, audacia fuerza y vitalidad provocaron y protagonizaron las revoluciones de 1905, 1917 y la de octubre de 1917.

En las primeras filas de combate, entre las dirigencias de los soviets de Petrogrado y Moscú estuvieron siempre jóvenes. Jóvenes obreros, estudiantes que abrazaron el marxismo, lo defendieron y lo llevaron a la práctica con objetividad y sentido estratégico. En las universidades y colegios estuvieron los bolcheviques que jalonaron a la juventud estudiosa para el trabajo revolucionario en la fábrica y el campo. La juventud actuó desde el inicio en la lucha por los cambios estructurales, los bolcheviques fueron la expresión joven y revolucionaria de la política que se opuso al pasado y que conquistó y construyó el mundo nuevo.


¿Qué enseñanzas le entrega a la juventud y a los pueblos del mundo el triunfo de la revolución de octubre?

Para comprenderlas de mejor forma necesitamos ubicar este proceso como inédito para la humanidad, la revolución de 1917, es la primera revolución proletaria de la historia, como lo señala Lenin, abrió una nueva etapa en el curso de la humanidad, “la etapa de las revoluciones proletarias.”

Sin duda esta pudo tener errores y límites. Los pueblos, los trabajadores, las juventudes debemos partir de un punto, sus realizaciones se emprendieron sin precedente alguno y además mirarlos en retrospectiva, 100 años antes.

La revolución de 1917 es entonces, una respuesta histórica de la clase trabajadora frente a las condiciones de opresión y explotación de los zares y la burguesía. La revolución de octubre afirmó el carácter de la clase trabajadora como fuerza trasformadora del capitalismo.

Esta respuesta práctica puso de manifiesto la validez del marxismo para construir la nueva sociedad y lo alimentó, desde entonces la teoría revolucionaria, el marxismo se convirtió en marxismo leninismo.

La revolución de octubre dio resolución efectiva a las contradicciones fundamentales de la época. El triunfo de la revolución cambió radicalmente la sociedad, transformó las relaciones sociales de producción caracterizadas por la explotación. Los ideólogos de la burguesía en la actualidad afirman la superación de las formas de explotación debido a las innovaciones en la producción capitalista. Sin embargo su evolución no puede radicar en los niveles o tiempos para producir las mercancías, sino en la transformación del carácter de las relaciones sociales productivas. La revolución de octubre y la construcción del socialismo, en realidad las superaron, transformaron su carácter explotador por cooperativo, eso lo hicieron estatizando y planificando toda la producción, así avanzaron en la satisfacción de las necesidades de las amplias masas, de las generadoras de la riqueza. Resolviendo así la contradicción fundamental de Capital-Trabajo.

La industrialización de la producción, la socialización del conocimiento y el desarrollo de la ciencia y la tecnología le brindaron a la URSS enormes índices de desarrollo y crecimiento en todas las áreas. Le permitieron romper las cadenas de dependencia imperialistas que le ataban a la Rusia zarista. El reconocimiento y la vinculación protagónica de las decenas de nacionalidades y centenares de pueblos, el carácter democrático en la construcción del URSS afirmaron el proyecto político de Estado Socialista, así la revolución y el socialismo resolvieron la contradicción nación dominante, nación dependiente.

Se afirmó la tesis de Lenin respecto a que la revolución triunfará en el eslabón más débil de la cadena de dominación capitalista-imperialista, allí donde las contradicciones capitalistas-imperialistas son más agudas y no necesariamente en las naciones de mayor nivel de industrialización y desarrollo como afirmaban determinados “marxistas”, menos aún que ésta será simultánea y estallará en varios países o en una región a la vez, como lo afirmaban los trotskistas. 

Los bolcheviques construyeron nuevas formas de organización, fueron revolucionarios en todo momento. Diseñaron y construyeron tácticas políticas que les permitieron acrecentar las fuerzas para el triunfo de la revolución. Así las tesis de abril planteadas por Lenin, para dar respuesta revolucionaria al gobierno transitorio que había sido implantado planteó como elemento central, “Todo el poder a los Soviets”, el 18 de junio de 1917 los bolcheviques convocaron a una movilización, en el Pravda se publicaba: ¡Abajo la guerra! ¡Abajo los ministros capitalistas! ¡Todo el poder a los soviets! Los Soviets eran un poder paralelo al de los Zares y en su momento el gobierno transitorio, fueron el espacio de acción principal de los bolcheviques, lo que les permitió tomar su dirección.

De los soviets, de sus discusiones amplias, de su participación directa nació una nueva forma de democracia, la democracia obrera que con la dirección bolchevique estableció el rumbo de la revolución, planificación y construcción socialista que le entregaría a la URSS años más tarde los más altos niveles de desarrollo y progreso social jamás vistos.

La construcción de un partido de nuevo tipo, del Partido Comunista, la definición del destacamento más alto de la clase obrera, de la organización de vanguardia que por su línea ideológica y política puede y condujo a las masas de Rusia al triunfo de la liberación. Ese partido de nuevo tipo, de carácter selecto y secreto, que utiliza todas las formas de lucha, que actúa sobre la legalidad e ilegalidad que es eminentemente conspirativo y es el generador de la conciencia política de las masas es uno de los aportes teóricos más importantes de la revolución de 1917.


¿Cuál fue el rol de la juventud posterior al triunfo de la revolución?

Uno de los sectores a los que los bolcheviques apelaron para su incorporación permanente fueron los jóvenes. Es así que en 1919 el Partido, constituyó el Komsomol, la Unión Comunista de la Juventud (Kommunisticheskiy Soyuz Molodyozhi).

El Komsomol fue el espacio de la formación de nuevos y jóvenes comunistas, allí se formaron los dirigentes del Partido que enfrentaron la construcción del socialismo, que crearon las primeras unidades de producción, que defendieron las realizaciones de la revolución. El Komsomol actuó de forma abierta y clandestina, tuvo un rol protagónico en la guerra civil de 1918 a 1921 y durante la II guerra mundial. Hacía el XXV Congreso del Komsomol, Stalin afirmó: “El Komsomol ha ido siempre en las primeras filas de nuestros combatientes. No conozco un solo caso, en el que se quedase a la zaga de nuestra vida revolucionaria…” fue la joven guardia de la vanguardia política.

Los Komsomoles (jóvenes comunistas) hicieron suyo el sueño y la construcción del socialismo. La juventud es presente y futuro, es realidad y perspectiva de una nueva vida. Los Komsomoles, cumplieron la tarea encomendada por Lenin a los jóvenes comunistas: “Aprender”, pero su ingenio y compromiso no solo los llevó aprender, sino a enseñar, fueron protagonistas de la campaña de alfabetización en 1919. En 1918 en las puertas de los Komsomoles rezaba una consigna: El Comité del Komsomol está cerrado. Todos se han ido al frente, asistían a la guerra como soldados para defender la patria socialista, porque aquella construcción era suya, el mundo nuevo les pertenecía.

Ellos como parte de los bolcheviques nos entregaron un mundo sin guerra en la mayoría de los territorios del planeta, nos liberaron de las fauces del nazi-fascismo hittleriano, fueron los comunistas los que llegaron a Berlín y fue el Ejército Rojo compuesto de Komsomoles los que implantaron la bandera roja de la URSS en lo más alto para poner fin a la II guerra mundial.

De ellos los jóvenes revolucionarios del mundo hemos tomado valiosas experiencias, en el Ecuador los militantes de la JRE abrazamos el ejemplo de rebeldía, el compromiso férreo de luchar por la revolución hasta su triunfo para defender sus realizaciones. Pero sobre todo abrazamos como el mérito más alto de un joven revolucionario ser militante del Partido Comunista Marxista Leninista.


¿Cuáles fueron algunas de las más importantes realizaciones de la URSS que beneficiaron a la juventud? 

La mayoría de los derechos, libertades de la URSS se dieron por primera vez en la historia y marcaron el camino para varias de estas realizaciones en otros rincones del mundo.


Educación

Varios fueron los avances en este campo y señalaremos solo algunos: el socialismo de la URSS propuso, el cambio en el carácter de clase de la escuela, abriendo las puertas para que millones de hijos e hijas de trabajadores, campesinos tuvieran acceso a la escuela, colegio y universidad.

(Debemos recordar que previo a la revolución, en la escuela solo se enseñaba, ruso, matemática y la biblia, además que las mujeres no tenían acceso a la educación secundaria, ni a la universidad). La revolución de octubre dio paso a la creación de los soviets educativos, espacios conformados por estudiantes, padres y docentes que definieron las políticas en cada escuela, se edificó un verdadero cogobierno educativo. Aquí tuvieron gran fuerza los Komsomoles estudiantiles como órganos de vigilancia y cumplimiento de la política revolucionaria en la educación.

La educación en la URSS se desarrolló en las lenguas de cada uno de los pueblos lo que permitió recuperar más de 33 lenguas y construir sus formas de escritura especifica.

Para 1930, superada la primera guerra que enfrentó la URSS, por primera vez en la historia la educación fue gratuita y obligatoria para los niños de 7 años en adelante. Se estableció un sistema de 4 años de educación primaria, 3 años de educación media, se crearon universidades y escuelas politécnicas para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la formación de los profesionales que requería el socialismo. Se definió como prioridad la educación para los obreros, se instituyeron los Rabfaks (Facultades de trabajadores), cursos habilitantes para el acceso a la educación superior, cuyo objetivo fue promover una intelectualidad de obreros para la patria de los trabajadores.

La educación fue concebida como un espacio integral que involucró, la filosofía, las ciencias, el arte, para la formación del hombre y mujer nuevos que demandaba aquella sociedad. Reconoció las libertades y derechos de todos, conjugó la educación con el trabajo e involucró a millones en el desarrollo del socialismo. Esa educación fue un espacio democrático y no de sometimiento, de inclusión y no de discriminación como ocurre en la actualidad en nuestro país, en el que cientos de miles de jóvenes no pueden ejercer su derecho de acceder a ésta.


Trabajo

El trabajo en la URSS fue de 8 horas, con dos meses de descanso. Los jóvenes podían acceder al trabajo desde los 16 años con acceso a salario básico y todas las prestaciones. Existían dos meses de vacaciones que eran a su vez subvencionadas por el Estado.

Existieron diferencias salariales, sí, pero estas no eran abismales como en la sociedad capitalista, el socialismo se guía sobre el principio de: “De cada quien según su trabajo y de cada cuál según su capacidad”, así entonces el trabajo en la URSS fue sinónimo de dignidad y desarrollo. Mientras el mundo enfrentaba la peor crisis de la historia en 1929, la URSS era el único país con índices de crecimiento positivo en su economía.

En particular la juventud comprendió que el trabajo era el motor de desarrollo de la nueva sociedad y se vincularon de forma entusiasta al conjunto de sus actividades, por ejemplo: En 1934, más de 350 mil jóvenes llegaron a las tierras vírgenes de Kazajstán y Siberia. En poco tiempo se labraron 36 millones de Ha. de tierras, allí se crearon 425 sovjoses cerealistas. Tiempo después los komsomoles edificarían toda una ciudad que se denominó Komsomolsk, que fue uno de los principales centros industriales de la URSS.


Deporte

La URSS le dio importante espacio al deporte, lo concibió como una cultura física, en 1920 constituyó el Comisariado Supremo de la Cultura Física. La manera de centralizar el deporte y organizarlo fueron las SSSR, las Sociedades deportivas voluntarias. Algo así como clubes o escuelas deportivas que agrupaban a todas las disciplinas y por las que pasaron millones de niños.

Los clubes de fútbol estaban ligados a esas Escuelas, a su vez auspiciadas por los grandes organismos estales: el Torpedo era el club de la fábrica de automóviles ZIL, el Lokomotiv, el de la red de ferrocarriles, el CSKA, el del ejército rojo, o el Zenit, el de los trabajadores de la industria armamentística. Esa concepción y política sobre el deporte le entregó victorias en múltiples disciplinas deportivas.


Derechos de los niños y las mujeres

En abril de 1918 se creó un código civil que eliminó el matrimonio infantil. Suprimió todas las potestades de los maridos sobre sus esposas; eliminó la compra venta de mujeres y reconoció a las mujeres como jefas de hogar; se abolió la condición de hijos ilegítimos y se reconoció para todos el derecho a tener un hogar, en el caso de los niños sin hogar, fueron hijos del Estado. En 1920 se reconoció por primera vez en el mundo el derecho al aborto gratuito y en condiciones de calidad; se garantizó el derecho a la maternidad por 3 años con prestaciones pagadas.

Se creó por primera vez en la historia guarderías infantiles, centros de reparación de ropa, lavanderías, avanzando así en la eliminación del trabajo doméstico y la división sexual del trabajo, asumiendo sus costos desde el Estado.


Ciencia

Muchos de los avances en la ciencia y la tecnología deben ser concebidos como resultados de lo realizado durante la etapa revolucionaria y aplicación de los preceptos marxista leninistas, que perduraron hasta la etapa del revisionismo. Así la URSS lanzó el Sputnik en 1957 (primer satélite artificial de la historia, envío al primer ser vivo (Laika) al primer hombre y mujer (Yuri Gagarin, Valentina Tereshkova) al espacio. El desarrollo de la ciencia y la tecnología aceleraron la producción en favor de las masas trabajadoras, fue el primer país del mundo en superar las hambrunas. En 1932, el volumen de producción industrial de EEUU fue de 53.8%; el de la URSS 184,7%; y en 1933 EEUU 54,9% y la URSS 201,6%.

Todos los elementos mencionados son parte de las realizaciones de la revolución, de la socialización de la producción y la riqueza. Son los ejemplos de la nueva vida que nos presentaron los bolcheviques.

Los jóvenes revolucionarios del Ecuador sostenemos a la revolución social del proletariado como una necesidad histórica que requiere ser concretada. Queremos ver y construir un mundo nuevo, recogemos las experiencias de los bolcheviques y nos decidimos a avanzar, la revolución en el Ecuador, en los pueblos de América Latina y el mundo será obra de las masas trabajadoras, de sus vanguardias políticas. La revolución y el socialismo son el futuro de la humanidad, alcanzarlo y construirlo requiere de nuestras manos, nuestro trabajo y nuestros sueños. Sumemos cada vez mayores y más calificados esfuerzos para “conquistar el cielo por asalto”.


“Si uno quiere ser un verdadero revolucionario
será joven hasta la muerte..” Kalini


Secretariado Nacional
Juventud Revolucionaria del Ecuador
Quito, julio de 2017. 




 1 Historia del Partido Comunista de la URSS (Compendio), Moscú, 1938 
2 Esbozo biográfico de Lenin, Moscú, 1975
3 Tomado de la Revista Unidad y Lucha N° 32, Stalin y la revolución, pág. 77. (Historia del P.C
Comunista. Moscú, 1947)
4 M. Hartman, (Stalin)